TURISMO

Entre el verde & el mar


Adrián Velasco parece acostumbrado a la riqueza de los contrastes. Desde la arena, puede disfrutar el mar hacia un lado y, hacia el otro, el bosque de palmeras. De un momento a otro puede pasar de un baño de sol a refrescar la humanidad a la sombra de los cocoteros.
Ver cómo evoluciona el ganado o cómo desde los árboles los monos aulladores practican su llamado gutural. Sin embargo, a pesar de la costumbre dada por la cercanía, por el hecho de que la mayor parte del tiempo su vida se desarrolla en este ambiente, no deja de tener un sereno orgullo a la hora de mostrar toda esta rica diversidad.
La hacienda Juananú, entre Pedernales y Cojimíes, extremo norte de Manabí, casi en el límite con Esmeraldas, es un pequeño paraíso privado. Enriquece la ya pródiga naturaleza que se muestra ante la vista de lugareños y visitantes.
Riquezas en retroceso
A ambos lados de la carretera, la hacienda que comenzó a ser explotada por don Elías Velasco Santos, ex gobernador de Manabí, a mediados de los años ’30, totaliza 500 hectáreas de buenas tierras. De un lado de la vía, a unos pocos cientos de metros, la tierra se transforma en arena y ya es mar. El Pacífico suma su majestuoso oleaje a un escenario de una belleza arrebatadora.
Juananú es una hacienda dedicada casi prácticamente a la producción de coco seco, como también cultivos de ciclo corto: sandía, melón y también el maíz. Para la producción cocotera hay 50 hectáreas de palmar plantado hace ya más de 40 años.
A pesar de la abundancia de la naturaleza que salta a la vista, en respuesta a nuestra pregunta sobre los problemas que existen aquí, Velasco explica que la deforestación en la región avanzó y la tala del manglar en Cojimíes en los ´80 significó un punto de inflexión en la protección del ecosistema. “En los últimos años, la extinción de la concha y el cangrejo azul, y la tala de bosques nativos” han sido otro factor negativo. Ampliando sobre el tema, habla de la “captura indiscriminada de especímenes jóvenes de cangrejo y, en el caso de la concha, el uso y abuso de productos químicos del sector camaronero cuando se presentó la mancha blanca”. Así, por ejemplo, la concha prieta está a punto de extinguirse, y sólo se encuentra, según explica Velasco, en el sur de Esmeraldas.

Con proyecto turístico
Nuestro guía y anfitrión, luego de mostrarnos “los mejores palmares de Manabí”, cómo él los califica, nos conduce a visitar otro sector bien definido de este campo productivo y más dedicado a la ganadería. Apenas avanzamos unos quinientos metros y a lo lejos ya los oímos, unidos en una especie de rugido que puebla el aire de la tarde: decenas de monos aulladores conviven en las copas de los árboles, mientras a sus pies el ganado pasta tranquilamente.
La familia Velasco no lo tiene aún definido, pero está en los planes abrir inteligentemente la hacienda a la actividad turística. “Somos conscientes de que el futuro está en el turismo”, señala. Conectado con esto, observa que hace falta “concretar campañas para que la gente aprecie y trate de conservar los recursos naturales con los que Dios nos ha bendecido”.
Asimismo, cree que “el Gobierno debe brindar oportunidades para que las personas tengan alternativas de ganarse la vida, a través del crédito agropecuario, y exista un endurecimiento de las penas cuando hay depredación de los recursos naturales”.
Producción
y futuro
Ya hemos regresado de la breve incursión hasta el hábitat de los monos aulladores y, observando de nuevo el palmar, el propietario de la hacienda nos responde algunas inquietudes: se logran habitualmente unos 80 cocos por palmera al año y tienen aquí unas 7 mil palmeras en producción continua, cuya mejor época se da entre marzo y junio, porque hay mayor floración. “Aquí el nivel freático es alto –explica Velasco, un ingeniero agrónomo graduado en Honduras-, por lo que a sólo tres metros encontramos agua y, además de que los vientos no son fuertes en la zona, las palmeras evitan que haya erosión”.
La casa, en cuya sala con cómodos sofás el ambiente climatizado hace olvidar por un momento el calor exterior, permite otro ángulo de visión de colores florales y el verde circundante. Tenemos un rato para pensar en cuánta riqueza natural existe en Manabí, algo que tiene directa relación con la posibilidad de aprovechar los recursos de una tierra tan prolífica; recursos que, bien manejados y difundidos, pueden ser fuente de trabajo y beneficio para quienes viven aquí y para quienes decidan disfrutar de ellos, así sea en una fugaz visita. <<


PLAYAS. Son casi cuatro kilómetros de palmeras que miran al mar y que también son objeto de placenteras vistas desde el océano, en el cual a lo lejos se ven barcos pesqueros. Un panorama francamente espectacular que podría abrirse al turismo, según el pe




Galería de Fotos




Especialistas

- Hechos en Argentina

Teatro

- Chone ríe y agradece

PARA TÍ JOVEN

- Matar con los ojos

REFLEXIÓN

- La bella vejez

ROSTROS FELICES

- Constructores de sonrisas

ACTUALIDAD

- El sol es vida... y muerte

CARA A CARA

- Tránsito antes vs tránsito ahora

Sabores

- Turrón, también en la playa

ESPEJO

- Clímaco Cañarte Murillo

DISCAPACITADOS

- Por la inclusión


 

Este diario es miembro de AEDEP - Diseño y Desarrollo: TelandWeb
Radio Lider        Manavision