RECUERDOS
ME SENTE frente al televisor y volví a ser niño. Tal como una máquina del tiempo, el aparato absorbió mi percepción de la realidad, siendo trasladado al pasado de un solo golpe… el golpe de un hacha partiendo en dos el tronco de un árbol.
Tuvieron que pasar 20 años para volver a ver al autor de ese hachazo, mientras una canción retumbaba en mi nostalgia: “Daniel Boone, Daniel Boone, hizo que todos los sueños fueran realidad…”.
Y ahí estaba dentro del monitor el actor Fess Parker, interpretando a aquel aventurero y explorador del colonizado estado de Kentucky, en los inicios estadounidenses. Luego desfilaron Mingo, Rebecca, Jemina, Israel, Jericó Jones, y el hilarante Cincinnati.
Claro que no es nuevo de que series clásicas sean vistas en la televisión abierta y la pagada, en espacios retro; incluso, muchas han sido remakeadas y trasladadas a la pantalla grande, sean los Duques del Peligro o el Superagente 86 ahora último; Misión Imposible y Los Ángeles de Charlie en otras ocasiones.
Sin embargo, hay otras series que durante muchos años han estado guardadas en el baúl de los recuerdos, sea el caso de Daniel Boone. De éstas, que los canales de televisión no han puesto en sus programaciones, gracias al DVD han devuelto a la vida.
Fue mi pariente Carlos Vinces quien me comentó que había visto Daniel Boone en DVD y que la nostalgia le embargó. Al día siguiente compré este video.
Con Carlos somos contemporáneos, y como todos quienes cursamos entre los 30 y 40 años, nos acordamos de aquellos mediodías durante los primeros años de los 80 cuando nos instalábamos a ver las aventuras de este personaje. También sirvió para recordar seres queridos ausentes, como mi tío Fabián (+), quien también compartía esta costumbre con nosotros.
Alejandro Bowen, un amigo, estaba a mi lado cuando adquirí el DVD con siete capítulos de esta serie. Me contó que cada vez que terminaba el programa salía con sus vecinitos a jugar con rifles y flechas, emulando batallas entre colonos e indios; por eso, emocionado no dudó en también comprarlo. En mi caso también compré la primera temporada de El Gran Chaparral, con la que recordé los divertidos meses de vacaciones escolares en Colón, viendo las peripecias de la familia Cannon y Manolito para repeler los ataques apaches.
Otras nostalgias
Así, de inmediato, vinieron a mi mente los partidos de fútbol en la canchita de tierra, al lado de la casa de mi abuelo; aquellas crecidas del río Portoviejo en pleno invierno, con palizadas que hacían creer que era la tierra que se desprendía y se movía golpeando las riberas; las meriendas con café a las cinco de la tarde, con menestrita de habichuela cocinada en leña, y aquel olor a palo santo en las noches para espantar los mosquitos, mientras trataba de dormir encerrado dentro del toldo, a pesar del ruidoso croar de muchos sapos en las calles encharcadas.
En fin, inolvidables recuerdos producen las series de la infancia, aquellas con las que crecimos y nos dejan volar nuestra imaginación; no obstante, se trata de un fenómeno mundial.
La nostalgia comienza a ser una moda.
En un artículo de diario El Universal, de México, se resalta que con el nacimiento del DVD, la tecnología puso su “granote” de arena para convertir las imágenes clásicas a formato digital y perdurar estos tesoros sesenteros, setenteros y ochenteros.
“Los lanzamientos en DVD sirvieron por una cuestión técnica y para que se restauren esas copias, porque es importante verlas con los adelantos de hoy en día y con la misma calidad”, señala.
En este artículo se recoge el criterio de Marcelo César, gerente de programación del canal Retro, quien considera que las series clásicas te conectan con los afectos.
Mientras, en El País de España se señaló que “la nostalgia es un elemento con mucho tirón, pero además es que estas series no tienen la complejidad argumental de la mayoría de series actuales y no requieren un seguimiento exhaustivo”.
Audiencia ahora
Las producciones clásicas también atraen y conquistan a las nuevas generaciones. De esa manera, la nostalgia es cada vez más inmediata y no es necesario tener 40 años para recordar las series de la niñez, ya que también a personas de 20 ó 25 años les gustan.
Incluso a los más pequeños, como el caso de mi hijo Jorgito, de siete años, pues le interesó Daniel Boone apenas la vio conmigo.
Otro ejemplo es sobre El Auto Fantástico, otra de las series nostálgicas de nuestra incipiente adolescencia y que ahora repetida en horario meridiano convoca a decenas de televidentes en Portoviejo, quienes parecen hipnotizados viendo las aventuras de Michael Knight (David Hasselhoff) y Kitt, un Pontiac TransAm modificado que hablaba, daba consejos y bromeaba, con la lucecita roja moviéndose de un lado para otro.
Lo mismo ocurre en otros países, como México, donde ahora los adolescentes buscan el tono de El Auto Fantástico para sus celulares.
Este carro, como otros, se torna en un recuerdo imborrable. Es que entre los 70 y 80 los vehículos de los protagonistas se constituían en un sello de las series.
Por lo tanto, como olvidar el Ferrari rojo de Mágnum; el Ford Gran Torino 460-V8, de Starsky y Hutch; la furgoneta GMC Van del Súper Comando (los Magníficos o A Team), y el infaltable General Lee de los Duques del Peligro, un Dodge Charger saltarín con las puertas selladas, la bandera de la Confederación pintada en el techo y su original pito.
Los western, de moda
El artículo de El Universal indica que la moda comienza a inclinarse al género western (oeste), ya que de acuerdo con los especialistas se trata de un género que ya no hacen en Hollywood; entonces, la gente añora series del corte de Bonanza, que en el caso de Ecuador aún la siguen transmitiendo.
Bonanza es otra serie que es muy requerida en DVD en las calles de Portoviejo, tal como lo evidencian las compras en los puestos de videos de Carlos Muñoz y de Eduardo Vega, pues nadie quiere perderse lo que pasa en la familia Cartwright, formada por Ben y sus 3 hijos, Adam, Hoss y Joe. El secreto de su éxito se debió a que, a pesar de transcurrir en una época pasada, siempre supo tratar temas de actualidad como el racismo, el abuso sobre las mujeres, el alcoholismo, etc.
Es que los manabitas con la cultura cowboy (vaquero) tienen afinidad por la semejanza con la identidad montubia, donde hay similitudes de situaciones. Por eso la nostalgia que provoca volver a ver Bonanza, El Gran Chaparral, Daniel Boone, la Familia Ingalls o películas mexicanas sobre rancheros. Por su parte, César Mera asevera que las películas de John Wayne y rancheras mexicanas son muy pedidas en su puesto, en la esquina de Francisco de Paula Moreira y Ricaurte.
Pero no solo estas películas, también expresa que llegan mucho a pedir las de Marilyn Monroe, Gary Cooper, o Charlton Heston. Las personas que las solicitan, señala, son jubilados que se relajan recordando estos filmes.
Mera argumenta que al inicio de la venta de videos en DVD, lo clásico no era tan solicitado frente a las producciones recién estrenadas en el cine.
Este fenómeno de preferir lo clásico, ahora en Portoviejo, recién se da desde hace un año, enfatiza. Sin embargo, poca es la oferta ante una demanda creciente.
Tres Patines,
el número uno
Carlos Muñoz tiene su puesto en la esquina de la 9 de Octubre y Ricaurte, en Portoviejo. Él manifiesta que los DVD que más vende son de producciones clásicas, y de éstas las que más salida tienen son las de Tres Patines, personaje interpretado por Leopoldo Fernández en La Tremenda Corte, un programa que nació de un programa radial en Cuba, en 1942, y que aún en la actualidad se difunde tanto en la radio como en video y DVD en varios países de Latinoamérica, aunque en Ecuador ya no se la ve habitualmente como antes.
Eduardo Vega, del puesto de la calle Olmedo (exterior de boutique LM), confirma esta preferencia. Dice que bastante gente le llega a comprar videos de Tres Patines bajo pedido.
Así, esta producción supera a El Chavo del Ocho, que le sigue en preferencia en Portoviejo. En México junto con el Chapulín Colorado aglutinan uno de los DVD más vendidos, según la prensa de ese país.
Los eternos infantiles
Pero más recuerdos de nuestra niñez son generados por los dibujos animados y programas infantiles, que llenaron de ilusión y fantasía muchos momentos inolvidables.
Como olvidar dibujos animados como Los Picapiedra, el Oso Yogi, Lindo Pulgoso, Los Osos Montañeses, La Tortuga D'Artagnan, Leoncio, Tristón, Huckleberry Hound; Canuto y Canito; Pepe Potamo y So Só, entre otros; además, programas como Telejardín o del Tío Johhny.
Aún retumba en nuestros oídos frases como “Contraaaaaa el mal la Hormiga Atomicaaaaaa", o “Cómo están ustedes”, el grito de guerra de Gaby, Fofó, Miliki, Fofito y Milikito, cuando había una vez un circo.
Es inolvidable también el Lagarto Juancho, un caimán que le gustaba escaparse de su hábitat, complicándole la existencia al guardia Horacio, el vigilante del zoológico; asimismo, Tiroloco McGraw, un caballo que con capa y guitarra en mano imitaba a El Zorro y siempre iba acompañado de un burrito mexicano llamado Pepe Trueno.
Por su parte, la distribuidora Warner Home Video marca la línea de nostalgia, al poner a la venta la serie de dibujos animados Don Gato, con lo que le ha ido mejor que a cualquiera de las diez temporadas de Friends.
Warner está próxima en sacar su línea de nostalgia Te acuerdas de..., para continuar con Dallas, Wonder Woman y Patrulla Motorizada, con el Poncharello de Erik Estrada.