Josef Fritzl, un ingeniero jubilado de 73 años, confesó ayer en Amstetten, Austria, un escalofriante caso de incesto y encierro durante 24 años.
El ingeniero confesó haber encerrado en un calabozo subterráneo a su hija Elisabeth, que ayer tiene 42 años, de haberla golpeado y violado sistemáticamente y de ser el padre de siete hijos nacidos de esa relación. Tras esta nota queremos tu opinión de este hecho que ha consternado al mundo.