Walter Andrade Castro | wandrade@bcmanabi.com
El puente Papagayo: ¿merece reconocimiento?
El presidente Correa ha dicho, una y otra vez, que no tienen porque condecorarlo, ni siquiera agradecerle por las obras que se realizan en su gobierno con un argumento repleto de lógica.
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Lunes, 1 Junio 2009 22:40
Eldiario.com.ec ¿Cuál es ese? Simplemente que todo lo que se hace no es con dinero de su bolsillo sino con recursos del estado y además sólo está cumpliendo con su deber. Y tiene la razón, porque condecorar, brindar pomposos y ostentosos homenajes a funcionarios públicos que apenas hacen una reducida parte de lo que deberían hacer - a veces con las obras sólo pagan una cuota muy pequeña de la deuda con la comunidad - ha sido una costumbre tan de tercer mundo que ojalá, con el ejemplo del Presidente, se elimine para siempre.
En realidad los funcionarios públicos que tienen la oportunidad de dirigir las instituciones públicas, deben comprender que su obligación primigenia es servir a la sociedad sin esperar nada a cambio. Y jamás deben olvidar que los recursos públicos que administran tienen un solo destino: invertirlos con transparencia absoluta en beneficio de todos. Por lo tanto tienen obligaciones derivadas del ejercicio del cargo y si son tales, como lo ha dicho el Presidente, no tienen que agradecerse, al menos en la manera como se lo hace. Es que hacerlo sería igual a que los hijos agradezcan a los padres por darles de comer, por enviarlos a la escuela o por llevarlos a que los atienda un médico. Son obligaciones inherentes a la calidad de padres que, en estricta teoría, no tienen que ser reconocidas así como los padres no tienen porque agradecer a sus hijos por las atenciones que les brinden. Y sería un absurdo también que el maestro le agradezca al alumno por asistir a clases o que el alumno haga lo propio con el maestro. Ambos, profesor y alumno, tienen responsabilidades: el uno, ofrecer de la mejor manera sus conocimientos y el otro estudiar. Y si lo hacen bien, sólo cumplen con su deber.
Con esta lógica el Puente Papagayo es apenas un pago pequeño, como muchos lo dicen, de la deuda que se mantiene con Portoviejo. El gobierno asignó recursos y el Consejo Provincial construyó. Eso es todo. Pero Portoviejo merece ese puente y mucho más y no sólo por ser la capital de provincia sino porque aquí está el mayor núcleo urbano de Manabí. Además por su carácter de centro geográfico de la provincia necesita inversión en infraestructura que facilite la comunicación y es OBLIGACION de las instituciones públicas atender estas necesidades como lo es, por ejemplo, retirar la caseta de peaje del sitio donde está y colocarla en un lugar equidistante entre Portoviejo y Manta.
¿Merece reconocimiento entonces cumplir con el deber? Yo creo que no.
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