Pedro Vincent Bowen pedrovincent@yahoo.com
Histórico escupitajo
Leamos con cuidado y calma la noticia: “La OEA admitió el reingreso de Cuba, bajo condiciones”. Sin embargo, los que leyeron sólo la primera parte del titular que copó las portadas de la prensa de tutili mundi, creyeron que la Isla de la familia Castro volvería a sentarse diuna en la mesa de la OEA, pasando de agache obligaciones incumplidas.
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Domingo, 7 Junio 2009 22:12
Eldiario.com.ec
Pues no es tan así de simple. Y, para que no quepan dudas dudosas, permitidme reproducir la resolución de la OEA aprobada por aclamación de todos los países presentes, incluyendo el nuestro, cuyo Presidente confesó en Honduras a la prensa internacional: que es un “vago a tiempo completo que no tiene nada que hacer en Ecuador” (¿?).
La Resolución:
“1.- Que la Resolución VI del 31 de enero de 1962 en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, mediante la cual se excluyó al Gobierno de Cuba de su participación en el Sistema Interamericano, queda sin efecto en la Organización de los Estados Americanos.
“2.- Que la participación de Cuba en la OEA será el resultado de un proceso de diálogo iniciado a solicitud del Gobierno de Cuba y de conformidad con las prácticas, los propósitos y principios de la OEA”.
¿Queréis saber qué ha respondido Cuba por boca del presidente del Parlamento cubano, Ricardo Alarcón?: “… La Resolución de la OEA no modifica en nada lo que Cuba pensaba anteayer, ayer y hoy sobre no regresar jamás a ese organismo…”
Mientras que Germán Sánchez Otero, embajador de Cuba en Venezuela, afirma enfáticamente que “… Cuba no vuelve a la OEA, pues la organización tiene un expediente tenebroso, es anacrónico, vetusto y existe contra la voluntad y los intereses de nuestros pueblos. ¿Qué sentido tiene que Cuba ingrese a algo que ya virtualmente es un cadáver?...”
Estas afirmaciones se hallan publicadas en el periódico Gramma, voz oficial del Gobierno cubano. También en Le Fígaro (París), Times (Londres), Izvestia (Moscú), Asahi Shinbun (Tokio), Herald (Miami), El Diario (Portoviejo). Y de por sí, constituyen un escupitajo en el rostro de aquellos espontáneos que exigieron y aplaudieron el reingreso de Cuba a la OEA… sin que Cuba lo haya pedido. Y más bien (o mal) lo ha repudiado. ¡Qué chasco, no!
Por su parte, el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, advierte que si Cuba desea ingresar a la OEA, tiene que cumplir las mismas obligaciones que cualquier otro país. Se refiere específicamente a la Carta Democrática (propósitos y principios de la OEA), que obliga a sus miembros a realizar elecciones libres, a eliminar restricciones para salir de su país, a reconocer la diversidad de partidos, a garantizar la libertad de expresión y la liberación de los periodistas y disidentes políticos que se pudren sin sentencia en las cárceles.
¿Están dispuestos los Castro a cumplir tales requisitos, ah? That is the question.
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