El nuevo Gobierno de Honduras advirtió de que la restitución del depuesto Manuel Zelaya en la Presidencia no es negociable y que no declinarán en su decisión de llevarlo a prisión si retorna al país el día de mañana.
CONCENTRACIÓN El nuevo presidente de Honduras, Roberto Micheletti, asegura que su país no cederá a las presiones y que no negociará el retorno de Zelaya
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El presidente, Roberto Micheletti, declaró que está "totalmente de acuerdo" con el adelanto de las elecciones generales convocadas para noviembre próximo y reconoció que ello supondría "posiblemente un arreglo político, siempre y cuando sea para bien de todos los hondureños".
El derrocado Manuel Zelaya ha anunciado que regresará mañana a Honduras, con el respaldo de la comunidad internacional y acompañado de dignatarios y amigos, después de haber sido derrocado el domingo por los militares y llevado a Costa Rica, tras lo cual el Parlamento eligió en su lugar a Micheletti.
El Ministerio Público hondureño acusa a Zelaya de cuatro delitos relacionados con una consulta mediante la cual pretendía instalar una Asamblea Constituyente y que fue declarada ilegal por diversos órganos del Estado, pero que quedó frustrada por su derrocamiento.
De su parte, el presidente de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, Jorge Rivera, le dijo ayer al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, que la salida del poder de Manuel Zelaya "es irreversible".
Insulza le planteó a Rivera la decisión de la OEA de que Zelaya, depuesto el 28 de junio pasado, debe ser restituido en la Presidencia, y que en caso contrario Honduras se expone a ser suspendida del sistema interamericano.
El presidente del poder judicial le respondió a Insulza: "Ustedes hagan lo que quieran, la decisión está tomada y es irreversible", agregó el informante.
Insulza llegó ayer a Honduras en un intento de que las autoridades que están ejerciendo el poder desde el domingo pasado "cambien lo que han estado haciendo" hasta ahora y "encuentren maneras de retornar a la normalidad", en un país sumido en una profunda crisis política, según dijo él mismo.
Chávez enciende polémica
Sobre la crisis política, el presidente venezolano, Hugo Chávez, alertó ayer de que en Honduras "está a punto de ocurrir un baño de sangre" debido a la reacción "popular" por el derrocamiento de Manuel Zelaya como presidente por parte del "gorilato" militar de ese país centroamericano. Chávez volvió a criticar a Estados Unidos por su reacción, a su juicio, "blandengue", ante la crisis hondureña, en la que, insistió, tiene gran responsabilidad "el imperialismo" y la doctrina militar que sembró en la región. Insulza, tras no lograr su objetivo, convocó a una reunión extraordinaria en Washington, donde aplicarán el artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana que suspende la participación de Honduras al interior del organismo. En la historia de la OEA sería la segunda suspensión después de la de Cuba en 1962, aunque en aquella ocasión no fue por un golpe de Estado, sino por los vínculos chino-soviéticos de ese país.
Correa acompañará a Zelaya en regreso
El presidente, Rafael Correa, afirmó que acompañará a Manuel Zelaya, presidente de Honduras depuesto por un golpe de Estado, en el regreso a su país.
La vuelta se producirá en una fecha aun no indicada, pero después de que finalice el plazo que la Organización de Estados Americanos (OEA) dio al Gobierno de Roberto Micheletti, nombrado presidente por el Congreso, para que devuelva el poder a Zelaya.
En una entrevista con una emisora de la provincia de El Oro, Correa, además, consideró que las nuevas autoridades de Honduras tienen "las horas contadas", más que por la resolución de la OEA, "por la inmensa presión internacional". "El atentado contra la democracia en Honduras es un atentado contra la democracia en toda América Latina, si queremos vivir en democracia tenemos que ser inclaudicables en exigir el retorno de Zelaya al poder", dijo Correa tras señalar que el golpe de estado "puede significar un mal precedente en la región".