Benedicto XVI no se priva de la polémica ni de criticar a los medios por su trivialidad y la promoción de la violencia. Sin embargo, su postura conserva claramente distancia de la Segunda Conferencia Episcopal de Medellín, en la que hace 42 años algunos obispos latinoamericanos cercanos a la "doctrina de la liberación", crucificaron a los medios, acusándolos por todos los pecados del capitalismo, el subdesarrollo y la dominación de los oprimidos.
En sintonía con Paulo VI y Juan Pablo II que calificaban a los medios de "dones de Dios", el Papa actual entiende que es mejor no alterarse ante los medios y las nuevas tecnologías, sino adaptarse a ellas y aprovecharlas como herramientas para crear comunidad (aunque sean virtuales).
En el espíritu de esta e-volución e-vangelizadora, para el Día Mundial de las Comunicaciones a fines de enero, el Sumo Pontífice desafió a los sacerdotes a extender su dominio sobre las nuevas tecnologías. Les pidió que usen "este regalo para la humanidad" que es el internet y que participen en blogs y en redes sociales, dando como ejemplo su propia tarea misionera, desplegada en podcasts, en su canal de YouTube y en www.pope2you.com, donde se muestra sermoneando en catedrales, igual que visitando mezquitas y sinagogas.
Pero al mismo tiempo, este Pontífice de 82 años se opone a la consagración sacerdotal de las mujeres, favorece el celibato y rechaza con determinación otras conductas, como los matrimonios gays, las relaciones extramaritales o la manipulación de las células madres.
Su mayor acierto es haber asumido la tarea de exorcizar el funesto problema de los curas pedófilos, un tema que perseguirá a la Iglesia por generaciones y que también acaba de explotar en Alemania en colegios regentados por jesuitas. También en Irlanda, el Vaticano pidió que la justicia ordinaria sea la que deba castigar a los pederastas, lo que provocó la renuncia de cuatro obispos por el delito de encubrimiento.
Y en cuestiones más terrenales, ni siquiera se amedrenta ante lo que sea más popular o aparenta intocable. A la película más taquillera de la historia, Avatar, a la que ni los críticos sueñan con augurarle fracasos en la noche de los Oscar, Benedicto, desde L’Obsservatore Romano le cuestiona su mensaje simplista "inundado de un espiritualismo vinculado al culto a la naturaleza… que convierten a la ecología en la religión del milenio".
Con este llamado a usar las nuevas tecnologías, el Papa Benedicto XVI aleja de la tentación a muchos religiosos que podrían adjudicarle al internet pecados y conspiraciones que otrora se le achacaban a los medios tradicionales. Adoptar innovación y creatividad, así sean del profano Silicon Valley, muestra una sabia e-volución.