El resto de alcaldes no solo que están "mudos" sino que están felices porque, argumentan, están recibiendo rentas superiores a lo esperado, pero sin caer en cuenta que pudieran tener valores adicionales si es que solo analizaran que el gobierno está recibiendo más ingresos (que deben ser redistribuidos) y que bien pudieran servir para otras obras (aparte de las regulares) en cada una de sus jurisdicciones.
Pero la mayoría no quieren o no les interesa "pelearse" con el régimen y por eso, con cabeza baja y con una mansedumbre digna de "perro de buen amo", aceptaron ante el Ministro Coordinador de las Políticas Económicas que lo poco o "mucho" que les envíen será suficiente para atender las demandas comunitarias.
Pero no caen en cuenta que siempre y por falta de planificación nunca será suficiente el presupuesto municipal para tanta necesidad básica insatisfecha en la población, que tarde o temprano (y especialmente cuando no tengan sus obras) reclamará por más ejecutividad y por menos "comprometimiento" de sus alcaldes a cada régimen de turno.
Para Manabi y, especialmente, para Portoviejo resulta saludable la posición del Alcalde Humberto Guillem, pues a más de ser digna grafica que el reclamo es el único camino que queda para poder tener más dinero (hasta el último dólar el necesario para la aapital) y demostrar que se nos está perjudicando, y que las explicaciones deben darse por parte de la ministra Elsa Viteri ( como lo pide la concejala Verónica Mendoza ) y de tal forma que sepamos por qué se nos quita entre dos y cuatro millones de dólares solo a Portoviejo.
Al alcalde, a la corporación y a la misma comunidad no le queda sino "pelear hasta con los dientes" por esos millones, pues vista como está de destruida la ciudad, con sus calles y ciudadelas convertidas en caminos vecinales y lodazales, esos recursos, aunque no suficientes, servirán para atender todo el desastre que vivimos y que está a punto de hacer "reventar" a la población, que ve cómo cada año se deteriora más la imagen de la ciudad y en un hecho que también se repite en varios cantones de la provincia.
Entonces, la "pelea" por lo esquilmado de las rentas corresponde a todos los que tengamos conciencia de región y de desarrollo; y aunque resulte difícil esperar una reacción de los otros 21 alcaldes de Manabí (de ellos varios son temerosos a las "repeladas"), lo saludable es que el gobierno sepa que aunque sea uno no está dispuesto a seguir siendo alfombra o franela. Y eso ya es bastante para una provincia que merece no seguir en manos de representantes y autoridades que más piensan en el acomodo frente al gobierno de turno que en la necesidad de recursos para obras y servicios municipales.