Al portovejense Luis Alberto Delá Castro lo buscan en Chile. Su nombre consta en una página web como desaparecido.
Fue descrito como hombre delgado de tez morena, de 1,70 metros de altura y nacionalidad ecuatoriana, en http://chilepersonfinder.appspt.com creada por Google.
Delá, de 23 años, una vez graduado de ingeniero eléctrico entró a trabajar en una empresa guayaquileña que lo envió hace un mes a Chile, radicándose en Coronel, cerca del epicentro del terremoto de ayer en este país.
Cuenta su concuñado Alfredo Guerra que ayer la familia, en Portoviejo, recibió la llamada de compañeros de Delá en Chile, quienes indicaron que éste había fallecido en el sismo.
Esta noticia puso mal a todos. La esposa, con quien tiene una hija de un año, está angustiada.
Trataron de llamar a Chile para confirmar el hecho, pero el colapso telefónico no lo permite.
Este es uno de los tantos casos que han angustiado a hogares en Manabí luego del sismo de 8,8 grados Richter que sacudió Chile, país que ha acogido a decenas de manabitas, en especial médicos, odontólogos y enfermeras.
Otros casos
René Bowen, un odontólogo santanense que reside en la capital Santiago, cuenta que fue despertado abruptamente por el fuerte movimiento, el que parecía no terminar nunca. Trató de encender la luz, pero no había energía; mientras, escuchaba cómo cosas caían a su alrededor.
Su esposa, la chilena Nayaret Morales, reside en Santa Ana con las hijas de ambos, María José y Fernanda. Ella se enteró del sismo a las 05h30. Quería saber de René y de sus parientes. Con su esposo logró contactarse, supo que estaba bien. De ahí no han hablado, la telefonía colapsó y no había internet.
Nayaret de su familia sólo ha sabido de su hermana, quien habló con René.
Quien le avisó a Nayaret del sismo fue Blanca de Mendoza, que tiene a su hijo Jonathan en Chile, justo en Maipú, donde se cayó una edificación. Él está bien con su esposa Johana Ferrín y su hija Clarita.
También en Santa Ana, Mariana Pincay permanecía angustiada por sus dos hijas Sofía y Vilka Macías, que viven en Providencia y Quilicura, respectivamente, en el entorno de Santiago.
Sabe que ellas están bien porque su hermana Letty Pincay desde Chile se lo dijo a familiares en Nueva York; sin embargo, “como madre quiero escuchar a mis hijas”, sentencia Mariana.
TENSIÓN EN PORTOVIEJO
En Portoviejo, Elina Vélez estaba despierta como de costumbre a las 04h00, cuando se enteró del terremoto. Se angustió. Su sobrina Thalía Brito vive en Viña del Mar. Logró contactarse con ella, quien estaba asustada por el riesgo de tsunami. Reportó que no había luz ni agua. Luego perdieron contacto, la joven médica no contestaba el teléfono. Eso preocupó a Yolanda Vélez, su mamá, que desde España la ha llamado insistentemente sin resultados.
Los chilenos Luis Oyarzún y Juan Zamora llevan muchos años en Portoviejo. El primero quedó tranquilo desde temprano porque se comunicó con familiares, que estaban bien. El segundo logró hablar con varios parientes, a quienes no les pasó nada; no obstante, a un sobrino de su esposa Mariela, el médico Vladimir Macías, de Bahía, se le cayó una pared de su residencia; lo mismo le ocurrió al odontólogo Winston Briones, originario de Calceta.
PREOCUPACIÓN EN MANTA
Loly Mendoza conoció la noticia del terremoto en Chile en la madrugada. Inmediatamente comenzó la preocupación. Su hermano Lenín y su cuñada están radicados en Santiago desde hace 5 años. Ambos son odontólogos. Cuenta que la tranquilidad le volvió al cuerpo cuando pudo comunicarse con su familiar.
Afirma que gracias a Dios en el segundo intento le entró la llamada. Minutos antes sus allegados también intentaban comunicarse con Lenín, pero nadie pudo porque las líneas estaban congestionadas.
“Ellos se encuentran bien eso es lo único que me confirmó”, agregó Loly. Para estar al tanto de los pormenores ayer toda la familia permanecía “pegada” al televisor y al teléfono.
En Manabí viven 100 chilenos, informó Jaqueline de Munizaga, esposa del consul honorario de Chile en Ecuador. La noticia del terremoto la tomó por sorpresa, sin embargo no se alarmó.
A la chilena Edis Toro un familiar que vive en Ecuador le pusó al tanto del terremoto.
Luego hablaron con sus familiares en Chile, todos están sanos y salvos, dijo.
Ellos están radicados en Valparaíso, a pocos minutos de Santiago. Toro sabe que en Chile los sismos no son noticia, pero un terremoto como el de ayer tenía más de 25 años que no se daba. La mujer lleva viviendo en Manta más de dos décadas.