Los manabitas se acostaron a dormir el sábado en la noche, con imágenes en su mente de la destrucción del terremoto en Chile.
Pero su impresión fue mayor tras ser despertados ayer, en su propia cama, por un remezón que les puso los nervios de punta. Uno, del Instituto Geofísico (IG) de la Escuela Politécnica Nacional, que indica una magnitud de 5,1 grados en la escala abierta de Richter, en el océano Pacífico, frente a las costas manabitas, precisamente a 53 kilómetros al oeste de Puerto López. Establece también una profundidad de 41,53 kilómetros.
Se trata de un sismo registrado a las 05h26 y que tiene dos registros, con distintos epicentros, magnitudes y profundidades.
El otro, del United States Geological Survey (USGS), o Servicio Geológico de Estados Unidos, en su traducción al español, este señala una magnitud de 5,3 grados Richter, a 15 kilómetros de Portoviejo y con una profundidad de 40,8 kilómetros.
Igual, sea como sea, el sismo asustó mucho. Roberto Vera vive en el tercer piso de uno de los edificios de la ciudadela Los Tamarindos, en Portoviejo. Dice que lo acontecido fue terrible.
"Fue intenso y duró", expresó Vera. Estuvo abajo, "en suelo firme", una hora con su familia, luego subieron a casa; sin embargo, dice que nadie va a dormir tranquilo en la noche. "Lo de Chile hizo que la gente haya estado histérica", sentencia.
Juan Cabrera vive en un segundo piso y coincide con su vecino en que lo acontecido en Chile, y antes lo de Haití, complementó una especie de pánico que se vivió durante la madrugada de ayer.
Alberto Bermello no estaba en un piso alto en el momento del temblor, pues se encontraba en la planta baja, en un comedor donde se preparaban desayunos. Esa condición de estar bajo cuatro pisos de un edificio hizo que tuviera más miedo y que saliera presuroso hacia la calle.
En San Alejo, en la calle 9 de Octubre, dos familias vivieron la misma historia en distintas casas. Tanto Marisela Macías como Ketty Intriago, en sus respectivos hogares, apenas se movieron las camas, corrieron en busca de sus hijos para abrazarlos y estar junto a ellos.
No salieron a la calle, se quedaron con sus esposos e hijos, cada quien en su casa, juntos en una habitación.
Mientras lo de Luis Castro fue algo especial. Estaba junto a su familia desde las 03h00 viendo noticiarios, pues su yerno vive en Chile. Y justo cuando muestran la destrucción, todo empieza a moverse. Fue una coincidencia en "3D" que le asustó.
Del IG explican que no hay relación con lo de Chile, aunque el sismo de ayer en Manabí se localizó en la misma "zona de subducción".
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