Melvyn O. Herrera C.
Seguros inseguros…
Hasta poco no existía en nuestro país la cultura de asegurar vidas, bienes y circunstancias; poco a poco, voluntariamente u obligados por requisitos, especialmente financieros, los “ecuatoreños” nos hemos concienciado y en nuestros presupuestos existen ya los seguros de variados rubros.
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Lunes, 15 Marzo 2010 00:00
eldiario.com.ec Las compañías de seguros basan su actividad en el mismo intangible de los bancos, la confianza de la sociedad, es decir, el buen crédito que boca a boca trasmiten sus clientes satisfechos, precisando que este tipo de empresas manejan ingentes recursos monetarios e instrumentos financieros, por ello dependen de la Superintendencia de Bancos y Seguros, entidad que regula y sanciona los incumplimientos de estos negocios, que por la agresiva dinamia de sus ejecutivos a veces irrogan perjuicios, como sucedió con la devolución obligatoria de millones de dólares que excesivamente habían cobrado en el SOAT.
Este fue un atentado contra la sociedad, existiendo otros múltiples que no trascienden por lo complejo que resulta al pequeño perjudicado -de provincias especialmente- reclamar sus derechos litigando desde lejos con estas empresas que cuentan con expeditos equipos de juristas especializados en la materia; esto me ha animado a tratar el tema en base a una experiencia personal:
Se empieza con el contacto a los bróker o corredores de seguros que normalmente son amigos y/o relacionados que se ganan nuestra confianza y nos asesoran en tan importantes decisiones, trayéndonos ya listos para la firma el sinfín de documentos que contienen el contrato y sus apéndices con una compañía aseguradora relacionada a ellos, el que está escrito en un lenguaje técnico que para los comunes mortales, está en idioma chino; relievo que las aseguradoras por lo regular tienen matrices en Quito o Guayaquil; aquí en Manabí -como en materia bancaria a excepción del BCM- hay oficinas secundarias. Todo bien, hasta que los prometidos servicios se vuelven problemas al momento de la aseguradora reconocer el siniestro, con el agravante de que cualquier desacuerdo por negativas o negligencias de ella, hay que resolverlo en las sedes del bicentralismo. Para esto, el antes diligente bróker poco o nada ayuda.
Tal desventaja es contraria a la equidad que debe imperar en esta relación, por lo que la denuncio públicamente y lo haré personalmente a los niveles correspondientes intentando se la corrija, de manera que los reclamos realizados a las compañías de seguros que operan en el Ecuador, sean dilucidados en los juzgados o centros de arbitrajes próximos al domicilio del asegurado y/o al sitio del siniestro. Sería una inicial y práctica forma de proteger a los más débiles, los pequeños usuarios provincianos, a quienes así como estamos, nos están comiendo los leones… ¡Bienvenidos los hombros que se arrimen a lo propuesto!
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