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ella vuela con una gran sonrisa
A escondidas, así fue como llegó Bertha Cevallos, de 70 años de edad, al aeropuerto de Portoviejo.
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Jueves, 18 Marzo 2010 00:00
eldiario.com.ec Salió de casa sin contarle a nadie, ni a sus cuatro hijas, lo que iba a hacer. "Si nos hubiésemos enterado de lo que iba a hacer, no la dejábamos", dice Narcisa de Calderón, una de sus hijas. "Me escapé como chica de 15 años", reconoce entre risas. Doña Bertha llegó al aeropuerto y muy decidida se inscribió para hacer el salto en paracaídas. Luego de la práctica en tierra, sin nada de nervios y con una sonrisa de oreja a oreja se subió a la avioneta, que la llevaría a más de 3 mil metros de altura.
Nada de nervios
Y en el avión, Doña Berthita, como le gusta que la llamen, nunca tuvo nervios. "El mundo es de los valientes", comenta ahora. El momento del salto llegó, una vez más no tuvo miedo, aunque no niega haber saltado con los ojos cerrados. Ya en el aire, no dejó de saludar a la cámara y de sonreír "coquetamente", cuenta entre risas. "Créalo, tuve un giro de 180 grados en mi vida, es una experiencia única", revela. Asegura que no tuvo miedo, no gritó y jamás dejó de sonreír. Doña Bertha dice que espera que esta experiencia valga para los jóvenes, porque, como ella dice, la vida es de los fuertes que no tienen miedo a cruzar fronteras ni saltar desde miles de metros de altura.
En el cielo
Sobre lo que vio estando en el aire, señala: "Todo era como un capullo blanco, parecía como nieve". Aquel día la mañana estaba nublada.
El salto de Doña Bertha fue coordinado por el Club de Paracaidismo Garrapateros de Manabí.
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