La encuesta, que por primera vez se hará en español, servirá para que las comunidades latinas puedan recibir ayuda económica
La Oficina del Censo del Departamento de Comercio de EE.UU. inició, el 15 de marzo, la entrega de más de 120 millones de formularios. El objetivo es depositarlos en los buzones de las viviendas, ubicadas en los 50 estados norteamericanos, para que los habitantes los llenen.
Se suma también la población de las islas de Puerto Rico (Estado Libre y Asociado), Samoa Americana y Vírgenes. Al recibir este documento, las personas deberán contestar 10 preguntas para así conocer, en marzo del próximo año, cuántos habitantes hay en el país norteamericano y entre ellos cuántos latinos.
Las personas tienen hasta finales de abril para responder, sino lo hace recibirán una carta, luego una llamada y por último un trabajador del censo visitará el hogar.
Desde Washington, Melanie Deal, representante de la Oficina de Información Pública del Departamento de Comercio de Estados Unidos, explica a El Telégrafo que los objetivos básicos del Censo 2010 son dos.
Primero, poder ubicar más de 400 mil millones de dólares -cuatro billones de dólares en una década- en las comunidades, que incluye a los grupos hispanos, para servicios básicos, hospitales, escuelas, centros para ancianos y arreglos de carreteras. Y segundo, determinar cuántos legisladores le toca a cada estado en la Cámara de Representantes.
En el caso de la población latina, recibirá ayuda económica, por ejemplo, para los programas bilingües de las escuelas.
Según la Oficina de Censo de Estados Unidos, en el último proceso efectuado en 2000, se contabilizaron 281’421.906 personas. De ellas, 35’3 millones fueron hispanas. Después, en 2007, se dio a conocer un sondeo previo al del 2010 en el que se calcularon en total 301’6 millones de habitantes, mientras que la población latina sumó 45’5 millones, que representa ahora el 15,5% de la población total.
Este último conteo estableció que el estado que tiene la mayor cantidad de latinos es California con 13’2 millones; seguido de Texas, 8’6 millones, y luego Florida con 3’8 millones de personas.
En este último estado vive la ecuatoriana Wendy Guzmán, de 32 años. Ella señala que entre los beneficios que le gustaría obtener con el censo es que se construyan más hospitales y escuelas por su zona, de modo que, enfatiza, llenará el formulario “por el bien de todos”.
Ivette Álvarez, de 39 años, norteamericana de origen ecuatoriano, en cambio, tiene otras aspiraciones en el caso de que llene el formulario. Ella espera que los hispanos puedan obtener ayuda financiera para solicitar becas y asistir a las universidades, que allá son muy costosas.
El Departamento del Censo ha tomado, por primera vez, dos medidas para que este proceso tenga acogida entre los migrantes: una, entregará también formularios en español (en total serán 13 millones), y dos, contabilizará a las etnias indígenas, por lo que hay una pregunta en la que el habitante debe decir a cuál (etnia) pertenece.
El objetivo, afirman fuentes del censo, es que toda la comunidad latina, la primera minoría étnica de Estados Unidos, llene los formularios, incluidos los propios indocumentados.
Para ello, este departamento trabaja con 185 organizaciones afiliadas al Censo 2010, entre ellas algunas latinas como el Consejo de la Raza, la Asociación Nacional de Funcionarios Hispanos Electos (Naleo), la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (Lulac), entre otras.
Gloria Montaño, directora de Naleo, en Washington, confirma a este diario que en el último censo (2000) muchos latinos no fueron contados, porque no sabían cómo llenar el formulario, no hubo campañas de difusión, tenían como barrera el idioma y, lo principal, sentían miedo de ser deportados. Se calcula que en el conteo del año 2000 un millón de latinos no llenó los formularios.
Montaño afirma que es importante ser contado para que las comunidades reciban dinero suficiente para sus servicios básicos y no pase, por ejemplo, lo que a Los Ángeles, que no recibió el presupuesto suficiente para saneamiento y otros servicios básicos necesarios. “El éxito del censo va a ser que todos los latinos sean contados”, sentencia.
Ahora, en el 2010 -precisa- hay la oportunidad de asegurar que todos formen parte del proceso, sobre todo porque es la primera vez que los formularios son bilingües.
Claudia Rojas, argentina que llegó a EE.UU. en 1987 en “busca del sueño americano”, cuenta que ya participó en el censo de este año, “por que se siente en la obligación como ciudadana americana de corresponder con las leyes del país que la acoge”.
Sin embargo, es un poco escéptica de los beneficios. Ella considera que los hispanos no obtendrán ningún beneficio participando, pero tampoco tienen nada que perder. “La verdad es que no entiendo cómo funciona, ya que cada día cierran más hospitales, las escuelas están muy pobladas, y de los servicios públicos ni qué hablar”.
Rojas afirma que los latinos sin estatus legal son rechazados en los hospitales, porque no tienen seguro, y tampoco gozan de los beneficios de un ciudadano; “por eso es que muchos no encuentran ningún valor en el censo”.
A su juicio, no está tan segura que el censo no perjudique a los indocumentados, porque en el formulario se solicita el número de teléfono y “si quieren saber más de la persona, con tan solo revisar su cuenta obtienen el código del Seguro Social y se enteran de su vida”.
Sin embargo, el Departamento del Censo garantiza que la información será confidencial, pues no está interesado en conocer el estatus migratorio de la persona, lo único que quiere saber es la cantidad de habitantes para repartir en forma equitativo el presupuesto a cada uno de los estados.
De acuerdo con un informe de American’s Voice, organización que lucha por los derechos del migrante, el voto latino podría ser otra vez representativo en cuarenta contiendas electorales que se librarán en 12 estados durante los comicios de mitad de período que, se celebrarán en Estados Unidos en noviembre de este año.
Para esta organización, las batallas electorales en el que el sufragio latino sería decisivo se librarán en los estados de Arizona, California, Colorado, Connecticut, Florida, Illinois, Nevada, Nuevo México, Nueva York, Pensilvania, Texas y Virginia.
Ellie Klerlein, directora adjunta de campañas nacionales para el Consejo Nacional de La Raza, que trabaja con American’s Voice, corrobora este informe.
La ejecutiva señala que hay estados, como Texas, Arizona, y Nevada, donde los latinos en 2010 podría ganar en número de curules, y así inclinar la balanza política.
Sin embargo, Klerlein asegura que el mapa demográfico hispano ha cambiado mucho desde el año 2000. Hay estados -dice- más que nada en el sur del país, como Carolina del Norte y Sur, y Georgia, donde los hispanos han crecido mucho, por lo que considera, entonces, que en estos sitios será difícil contar a todos, porque gran parte son inmigrantes.
Lizette Olmos, directora de Comunicaciones de Lulac (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos), hace cálculos y resalta que es probable que Texas tenga cuatro nuevos representantes en la Cámara baja y California, uno más, por lo que es bueno para los latinos, pues en estos estados hay bastantes migrantes. “Vamos a tener más poder político y más representación a nivel local y nacional”, acota.
La representante de Lulac resalta también la importancia de ser contado, porque cada persona que no llene la información representará 1.000 dólares perdidos para la comunidad.
Garantizan confidencialidad
La información personal que las personas suministren en el Censo 2010 será confidencial y si un empleado del Buró del Censo divulga esos datos de forma indebida puede enfrentar hasta cinco años de cárcel y multas de hasta 250 mil dólares, según fuentes de la Oficina del Censo del Departamento de Estados Unidos.
La ley federal establece que la información recopilada por la Oficina del Censo de los EE.UU. se utilice solo para propósitos estadísticos, de modo que no se puede publicar ninguna información que pudiera identificar a la persona que llene el formulario.
Los datos del censo se mantienen guardados por 72 años para luego ser enviados a los archivos nacionales, con el objetivo de hacer investigación genealógica, trámite que también debe ser solicitado por los mismos dueños de los datos.
En esta ocasión, la Oficina del Censo ha contratando a 1,4 millones de trabajadores, que visitarán las comunidades para recopilar la información. Ellos hablan español e inglés, pero habrá personal disponible en 79 idiomas, de manera que los censados pueden solicitar ser atendidos por un representante que hable su lengua.
cuantos ciudadanos hacen un representante en la camara baja de estados unidos,