El nervio ciático es el más largo y grande del cuerpo, está compuesto de cinco pequeños nervios que se juntan en la pelvis y salen por la parte baja de la columna vertebral. Este nervio se ramifica en dos troncos que descienden por toda la longitud de ambas piernas.
Las lesiones aparecen cuando se realiza movimientos bruscos o se levanta exceso de peso sin flexionar las rodillas; son comunes también en los deportistas. Estas lesiones se asocian con problemas de columna lumbar; cuando las vértebras lumbares están aplastándose unas con otras hacen presión en el nervio ciático provocando la neuralgia o dolor. Estas vértebras son las que permiten realizar movimientos de flexión y extensión.
Cuando aparecen las lesiones, el primer síntoma en surgir es dolor en el glúteo, se irradia hasta la pierna y talón provocando sensibilidad de la parte posterior de la pantorrilla o de la planta del pie, entumecimiento, hormigueo y sensación de ardor. En algunos casos hay dificultad para caminar y mover el pie e incapacidad para flexionar la rodilla. El aplastamiento de las vértebras causa lesión del nervio y los músculos se contracturan (se vuelven rígidos).
Diagnóstico
Para detectar el problema se realiza una evaluación del paciente y un examen físico al que se denomina La Segue Positivo (consiste en levantar la pierna del paciente y dar un ligero golpecito en el talón), si hay dolor fuerte significa que el nervio esta inflamado”, manifiesta el fisioterapeuta Freddy Delgado
A criterio de Roberto Rodríguez Loor, también fisioterapeuta, cuando este tipo de lesiones está relacionado con problemas de hernia discal, en algunos casos se hace necesaria la cirugía. Si el lumbago aparece como consecuencia de determinadas afecciones vertebrales, puede ser muy persistente, y desaparecer sólo cuando se cura la dolencia inicial, ya sea por medios clínicos o mediante intervenciones quirúrgicas.
Tratamiento
La aplicación de calor en la zona lumbar también es una de las medidas que ayudan a calmar el dolor, ya que relaja los músculos, alivia la tensión de las terminaciones nerviosas y activa el flujo sanguíneo. Los métodos de aplicación de calor más utilizados son: La bolsa de agua caliente La esterilla o la manta eléctrica La lámpara de rayos infrarrojos, que se aplica sobre la zona afectada y cuyo calor sólo penetra hasta unos dos centímetros de profundidad. La hidroterapia, que consiste en baños de agua a una temperatura suficiente como para relajar los músculos y asegurar un buen flujo sanguíneo.