Lenin Zamora Loor
Crónica de un avistamiento
La mitología es sin duda una de las concepciones más geniales que la humanidad ha producido: La fantasía ha poblado el cielo y la tierra, los mares y el mundo subterráneo; pródiga es, pues ha alimentado la literatura y las artes a través de los siglos. La madre naturaleza ha contribuido a la par con este desarrollo, no solamente como medio de creación, sino también como medio de inspiración gracias a su extraordinaria belleza.
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Viernes, 3 Septiembre 2010 00:00
eldiario.com.ec
El éxtasis producido al admirar las bondades naturales, el contacto con ella misma se torna a veces indescriptible por la fugacidad con que ocurren los hechos; sin embargo, otras veces nos es permitido captar y plasmar valiosos instantes. Un rutinario día se tornó diferente dando un gran significado a la vida: extasiado y absorto en la inmensidad del océano, su reconfortante brisa, un límpido cielo azul, el radiante sol y el paso de gaviotas, paisaje natural que hizo fascinante una larga espera para observar las míticas ballenas jorobadas.
La noche sorprendió con una esplendorosa luna, no había impaciencia en la espera, y es que nuevamente recreaba una vista encantadora. El astro se tornó más radiante justo a la media noche. Al fin había llegado el momento, todo empezó con algo parecido a vocalizaciones o cantos. A la luz y forma de la luna se reflejó una portentosa ballena con un espectacular salto, su color entre negro grisáceo se conjugó con la luz, el calidoscopio producido por la espuma al chocar ésta con el agua fue el inicio de un fantástico cortejo.
Este espécimen cautivó además por sus cantos que se escuchan hasta cien metros a la redonda, la secuencia de estos sonidos largos y complejos duraron diez a doce minutos, luego esta secuencia entera se repitió en forma idéntica como verdaderas canciones; los únicos que cantan son los machos y lo hacen para atraer a las hembras.
Tan emocionantes y gratos estos momentos, que el tiempo siguió su inexorable marcha dando paso a una singular aurora boreal; ni el sueño, ni el cansancio impidieron disfrutar estos preciados instantes con las ballenas, satisfactorio fue haber observado esta especie en su hábitat, consideradas tan ecuatorianas como quienes nacen en este paraíso: aquí se aparean, procrean y alimentan.
Gracias a la proyección imaginativa es posible que las funciones máximas de la vida se realicen cuando se vive a plenitud momentos en contacto con la mágica naturaleza. . <
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