Melvyn O. Herrera C.
¡Auxilio!
¡Mejor titular para esta nota no se me ocurrió!; es que los tiempos que actualmente vivimos no son nada apacibles como para obviar este grito de impotencia, miedo, peligro, etc.; es que, ciertamente, entre delincuencia, escasez de todo, incertidumbre, congestión del tránsito, prisas, cambios políticos y más eventos actuales, en estos últimos tiempos la vida se ha puesto bien cuesta arriba, haciéndonos añorar los pasados.
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Lunes, 6 Septiembre 2010 00:00
eldiario.com.ec Por ello este servidor -con esta nota- intenta de alguna forma representar a la comunidad manabita, especialmente a la que habita en las principales ciudades, donde el existir se ha convertido en un constante peligro por la ola delictiva que sufrimos y que día a día reseña la prensa sólo de los hechos denunciados; conociendo que no se lo hace con la mayoría, por lo engorroso del trámite y la falta de confianza que los perjudicados manifiestan tener en las autoridades, desde policiales hasta de justicia.
Esta verdadera plaga agrede principalmente a los comunes hombres y mujeres del pueblo, azotando también a ex ministros, funcionarios y al mismísimo alcalde de nuestra capital provincial, sin librarse destacados empresarios y hasta a damas fiscales radicadas en Manta, que recientemente fueron asaltadas en una cafetería diagonal a las oficinas de este medio en la ciudad-puerto-balneario.
Si a esto aumentamos la irresponsabilidad de muchos choferes, poseedores de licencias “conseguidas” que irrespetan elementales normas de seguridad al conducir vehículos, agregando la incertidumbre que trae la inseguridad jurídica, también la congestión de las áreas urbanas que el crecimiento del tránsito citadino trae y por fin, la expectativa implícita en los cambios sociales en los que estamos inmersos, con todo esto, lo menos que se puede y debe, es gritar un ¡auxilio! como se titula esta nota.
De ahí, cabe la pregunta, ¿podemos progresar socialmente en un ambiente como el que intento reseñar?; diríase que es muy dificil; quizás a esto obedece el pesimismo de inversionistas y gentes afines a liderar actividades privadas generadoras de trabajo y bienestar, que posponen o trasladan sus decisiones esperando urgentes cambios y correctivos, que son los que necesitamos y que con este grito de auxilio los demando de las autoridades correspondientes, ¡mientras más altas mejor!; porque desarmados, desprotegidos y asustados como estamos, no hay cabeza nada más que para pensar en el cuidado familiar y personal, sin descuidar la protección de nuestras pertenencias, desviando muchas otras positivas ideas y recursos que la comunidad que nos rodea y nosotros mismos necesitamos para progresar. <
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