EFE.- Rafael Correa Delgado, quien asume hoy el cargo de Presidente de la República, es considerado como una persona inteligente, con gran capacidad de liderazgo y con una imagen de seguridad e independencia que, para sus detractores, es el reflejo de una personalidad arrogante.
Radical en sus discursos, a sus 43 años, Correa logró llegar a la Presidencia en la segunda vuelta electoral del pasado 26 de noviembre, aunque aseguró que lo haría en la primera, lo que unos atribuyeron al optimismo y otros a la prepotencia, según distintas personas y diferentes sicólogos. Casado con la belga Anne Malherbe y padre de tres hijos, Correa ha hecho alarde de figura “no política” en un país en el que el político arrastra una pesada cadena de críticas de la ciudadanía, harta de los políticos tradicionales. Nacido en Guayaquil el 6 de abril de 1963, Correa recuerda una infancia feliz pero con limitaciones económicas, que no le impidieron obtener su título de economista en la Universidad Católica de Guayaquil, dos maestrías en Economía en Estados Unidos y Bélgica, así como un doctorado en Estados Unidos.
Ex ministro
de Economía
El nuevo presidente domina el español, inglés y francés, mientras que se defiende en el quechua, idioma de los indígenas de Ecuador, que aprendió cuando trabajó con ellos como misionero voluntario en una comunidad indígena de la Sierra. Durante 106 días en que se desempeñó como ministro de Economía del Gobierno saliente, al que le resultó incómodo por su rechazo directo a la injerencia de organismos internacionales en las decisiones del país.