SOS- salud de Manabí
Es innegable el deterioro que tienen los servicios de salud de nuestra provincia, en lo que se tienen que tomar en cuenta diferente causas para su análisis, que afectan en mayor o menor medida este servicio social, que al estar dirigido por el Estado debe ser popular y gratuito.
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Lunes, 5 Junio 2006 20:51
Eldiario.com.ec
Los empleados de menor jerarquía del Ministerio de Salud, que son los que menos ganan (conserjes, enfermeras y auxiliares de enfermería) que hacen guardia en las puertas, en los servicios de emergencia y en las salas, son realmente sacrificados servidores a los cuales en muchas ocasiones no se les suministra implementos e insumos para el desempeño eficaz de sus labores.
A los médicos, tecnólogos y laboratoristas que son la parte técnica de este servicio; mismos que junto a mantenimiento electromecánico de maquinarias y aparatos sofisticados de precisa medición y de delicado uso, que deben tener oportunos chequeos y evaluaciones, no los tienen porque sus técnicos no son atendidos, porque en muchos casos la ignorancia en estas disciplinas de los médicos administradores y en otras, la ambición desmedida por el enriquecimiento (desde luego ilícito), hacen que los pocos recursos que llegan con cicatería y retardo sean dilapidados al más puro estilo de cualquier gerente de instituciones públicas.
Recuerdo que en el gobierno de Rodrigo Borja, Cecilia Calderón, dispuso la asignación de una partida en su condición de Presidenta de la Comisión de Presupuesto del Congreso Nacional, para la adquisición de un Ecógrafo para nuestro hospital, con tal mala fortuna que el Director de la época, trajo un Ecógrafo descompuesto y medio maquillado que nunca se lo pudo utilizar.
En otras ocasiones en cualquier hospital necesitan 1.000 unidades de algún insumo pero adquieren 10.000 unidades que, desde luego, posteriormente resulta un desperdicio porque la irracional adquisición hace que lleguen a la caducidad.
En los últimos años generalmente faltan gasas esparadrapos, mascarillas, jeringuills, oxígenos y un largo etc., de insumos que pueden ser adquiridos racionalmente, pero a nuestro director de turno se le ocurre hacer una supuesta adecuación de ambientes y contrata tirar abajo innecesariamente una pared y ponerla atravesada o pintar las paredes interiores y exteriores sin estar deterioradas como ha sucedido hasta los últimos días en que se ha vuelto a pintar paredes que estaban bien pintadas, habiendo tanto en que pensar para solucionar álgidos problemas, estas cosas nos hacen dudar de la integridad moral de los ante dichos directores hospitalarios.
Saludo con beneplácito la llegada del doctor Carlos Macías a nuestro hospital en calidad de director, un hombre estricto de notoria honradez, que esperamos lleve por mejores caminos a nuestra casa de salud evitando el tobogán en el que ha caído el hospital de Chone.
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