Quito, EFE.- La empresa ecuatoriana Pharmabrand anunció ayer el inicio de la venta de Oral Lyn, un inhalador de insulina que reemplaza a las molestas inyecciones usadas por los enfermos de diabetes, aunque no las elimina completamente.
El nuevo medicamento, que ya está a la venta del público en cadenas de farmacias de Ecuador, cuesta 32 dólares e incluye dos dispositivos de insulina oral y un inhalador, parecido a los que usan quienes padecen asma.
Carlos Cornejo, gerente de Pharmabrand, indicó que las investigaciones para la creación del dispositivo tardaron diez años.
Este producto suministra dosis regulares de insulina, a través del inhalador, directamente a la mucosa bucal de los pacientes, una de las zonas de mayor concentración vascular.
Además, es el mismo que se usa en el tratamiento inyectable, pero gracias al dispositivo inhalador, fabricado por la empresa canadiense Generex, evita el uso de las inyecciones.
Oral Lyn tiene una capacidad de 400 unidades de insulina y cada una de ellas representa una dosis médica, añadió Cornejo, tras indicar que el procedimiento es un “complemento” al tratamiento contra la diabetes.
Camilo Félix, director médico del proyecto, precisó que los enfermos deben mantener una dosis inyectable básica, que regula la producción de insulina y que se suministra en la mañana.
Sin embargo, remarcó que gracias al nuevo dispositivo los pacientes evitarán las inyecciones que se aplican en el resto del día y que pueden llegar hasta a seis diarias.
Según Félix, con el nuevo dispositivo “se mejora la calidad de vida” de los diabéticos, que sufren el “tormento” de aplicarse muchas veces las inyecciones de insulina.
Asimismo, el director médico aseguró que los pacientes pueden usar, de forma complementaria, el método de inhalación y el inyectable.
Pharmabrand tiene previsto expandir su producto a otros países, pero primero gestiona los permisos y licencias requeridas.
En el mundo unas 300 millones de personas sufren de diabetes y en Ecuador 700 mil, muchos de los cuales se han resistido a acudir al médico, por el temor a seguir el doloroso procedimiento inyectable, añadió Félix.