El Plan Integral de Desarrollo de los Recursos Hídricos de Manabí (Phima), es el cerebro donde tiene que nacer los proyectos de la región. A ese cerebro no le estaba llegando mucho oxígeno. Dos de sus proyectos: Las presas La Esperanza y Poza Honda eran asfixiadas por los lechuguines que contaminaban sus embalses.
El Phima tenía un presupuesto sólo de papel; la emergencia en las presas hizo que el Gobierno decidiera hace una semana enviar 600 mil dólares para eliminar la hierba mala en las represas. El plan no sólo tiene la función de plantear proyectos, sino también de encargarse de la operación de las obras.
En 1986 se iniciaron los estudios del Phima, que fueron concluidos cuatro años después. El plan se estrenó con la construcción de La Esperanza, vinieron después los tres trasvases y ahora el sistema de riego Carrizal-Chone.
Juan Peláez, director del Phima dice que con él trabajan 25 técnicos de la Corporación Reguladora del Manejo Hídrico de Manabí (CRM).
El objetivo del Phima es el desarrollo en la provincia de proyectos que solucionen el suministro del agua potable, riego y uso industrial. Sin olvidar el cuidado del medio ambiente y que el agua que se entregue sea de calidad.
El ambientalista Xavier Valencia, cuestiona “el abandono sistemático al que han sido sometidos los embalses” de las presas en su mantenimiento. Esto devela el carácter “infraestructurista” al que han llevado al Phima, dijo.
Para sustentar su afirmación señala que recién en marzo, se comenzó a aplicar el Plan Integral de Gestión Socio Ambiental (PIGSA), que debió ser un programa ejecutado paralelamente a la construcción de los trasvases.
Peláez defiende el plan hidráulico. Sin las obras hídricas construidas en las últimas tres décadas del siglo anterior, la zona central de Manabí estuviese sufriendo la falta del agua, dijo. La inversión supera los 400 millones de dólares.
Uno de los puntos flacos del plan es su presupuesto. El técnico indicó que aquello se debe a que los recursos que tienen que ser asignados provienen de impuestos que llegan a la CRM y que las autoridades en reiteradas ocasiones han utilizado para tapar huecos en el organismo, como pagando sueldos de los obreros. Por “primera vez se tiene un presupuesto” que son los 600 mil dólares para eliminar los lechuguines en las presas, manifestó.
Lo que viene
La primera etapa del Carrizal-Chone se inauguró en enero y tuvo un costo de 110 millones de dólares, ayer se llamó a licitación para la segunda parte que costará 103 milloneS. Peláez dijo que en el nuevo Gobierno se deben hacer las gestiones para lo que él considera proyectos fundamentales dentro del Phima: La rehabilitación del sistema de canales de Poza Honda. Se requiere de una inversión de 25 millones de dólares.
El técnico manifestó que tiene que copiarse el trabajo hecho en el Carrizal-Chone, con el desarrollo agrícola y la capacitación a los agricultores. Otra propuesta es el proyecto Sancán que requería una inversión de 80 millones; Ayampe, 60 millones y Múltiple Jama, 105 millones.
La participación
Xavier Valencia señaló que el Phima fue formulado en la década de los 80 del siglo anterior y en aquella época los procesos de participación ciudadana en proyectos eran incipientes y no hubo realmente participación de los distintos sectores. La pregunta de ahora es ¿Quién sabe del plan hidráulico?
Juan Paláez considera que lo que se realizó en la primera etapa del Carrizal-Chone sirve como un modelo para copiar ya que ha existido capacitación a los agricultores que serán los beneficiados del proyecto hídrico.
La información ha llegado más allá. Los productores han recibido capacitación sobre el desarrollo agrícola y hay contactos para exportar los productos, dijo.
El Plan Integral de Gestión Socio Ambiental (PIGSA) que arrancó en marzo tiene un presupuesto de 1’886.000 dólares financiados por la Corporación Andina de Fomento (CAF).
A la asociación Oikos-ICA-Proyectec le corresponde aplicar el plan que consta de ocho componentes, uno de los cuales tiene que ver con el control de los lechuguines para lo cual en el futuro se trabajará en coordinación para que no ocurra la mala experiencia de las represas en este año.
Consta el fortalecimiento institucional en gestión ambiental; Reforestación de los estuarios de los ríos Chone y Portoviejo; conservación de los humedales y habitat del chame.