Cuando este 13 de abril se conmemora el Día del Maestro Ecuatoriano, brindo mi emocionado saludo a los profesores del país y especialmente a la Unión Nacional de Educadores (UNE) Manabí, emporio de maestros preclaros de la Patria.
No está demás señalar, que el 13 de abril es una fecha grande, de gloria y orgullo nacional, fecha en que nació uno de los más valiosos hijos: Juan Montalvo, en Ambato. En su homenaje el presidente Alfredo Baquerizo Moreno (1916-1920), mandatario que se destacó en la literatura sobresaliendo sus escritos en prosas y versos, instituyó el 13 de abril como el Día del Maestro Ecuatoriano.De ahí, que ser maestro es constituirse en el primer abanderado de las causas nobles y justas, patrióticas y cívicas; y por su noble misión que desarrolla, exalta y dignifica a quien lo ejerce.
Otorgo muchísimas complacencias a la tenaz enseñanza del profesor y profesora que con amor paternal y maternal expresa sus conocimientos con el corazón en la mano.
A los valientes defensores de la ética y de la moral, inculcando siempre a sus alumnos que la dignidad del hombre está por sobre todo y es orgullo permanente de la familia, cuando en el futuro sean profesionales en distintas ramas. Igualmente, al verdadero maestro que no sólo difunde conocimientos teóricos y prácticos, sino que pone por obras sus enseñanzas y convierte su vida misma en ejemplo imperecedero de acciones nobles y dignificantes.
A los que en su fructífera existencia, pusieron toda su capacidad y dinamia al servicio del magisterio y de la educación manabita y ecuatoriana, constituyendo sus ideales, ejemplos para las presentes y futuras generaciones.