Que los empleadores cumplan con sus obligaciones y respeten los derechos del empleado es fundamental para un mayor rendimiento.
El Código de Trabajo establece que todo trabajo indefinido o eventual debe contratarse por escrito, estableciendo claramente su vigencia y obligaciones de ambas partes.
“Todo tipo de contrato tiene que tener seguro social y para que sea considerado un contrato eventual debe celebrarse por escrito, la ignorancia de la ley no excusa a persona alguna", manifiesta Antonio Saavedra, Inspector de Trabajo.
Pero en el medio, quienes realizan trabajos eventuales, por obra o a destajo rara vez han firmado un contrato. En la Inspectoría de Trabajo, que es donde se legalizan, sólo se han registrado en lo que va del año 133 contratos eventuales.
Un contrato eventual es de sólo 180 días, si se llevan a cabo dos contratos eventuales al año pasa a convertirse en contrato de temporada.
Los contratos que deben darse por escrito de forma obligatorias son: los eventuales, a prueba, por horas y los ocasionales.
Trabajo eventual
Un trabajo eventual es aquel que se realiza para satisfacer exigencias circunstanciales del empleador, tales como reemplazo de personal, permisos por vacaciones, maternidad, enfermedad y situaciones similares
Por obra cierta es, por ejemplo, cuando se contrata a determinada persona para que construya 500 pupitres y se le paga por la obra y no por el tiempo de trabajo.
A los albañiles, gasfiteros y otros trabajadores se los puede contratar también a destajo, que es el tipo de trabajo que se realiza por piezas, trozos, medidas de superficie y medidas de obra. Todos deben darse por escrito.
“La ley establece que es obligación del empleador afiliar al empleado desde el primer día de entrada dando aviso durante los primeros 15 días, el código del trabajo es proteccionista de los derechos sociales, y así el contrato sea de 90 días debe afiliarlo”, señala Saavedra.
La falta de garantías
En Portoviejo hay un considerable número de personas que realizan trabajos por obra o a destajo, tales como albañiles, carpinteros, gasfiteros, electricistas, serigrafistas, pintores, entre otros, que nunca han firmado un contrato.
Este es el caso de Carlos Alarcón, un gasfitero que lleva treinta años en este trabajo y que desde entonces se ubica en la esquina de las calles Ricaurte y Córdova, cerca al Consejo Provincial, esperando que le "caiga" un trabajo.
En este sector se concentran alrededor de veinte personas entre 40 y 62 años.
“Llevamos varios años en este lugar, la gente que nos conoce nos busca y contrata verbalmente, pero nunca nadie nos ha asegurado y nos pagan sólo por la obra realizada”, manifiesta Alarcón.
Hay quienes conocen a este sector como la esquina del desempleo, donde se aglutinan más de 20 personas al día con la esperanza de que alguien los busque y obtener así unos cuantos centavos para los gastos familiares.
Todos con sus herramientas esperan con paciencia la llegada del trabajo, aunque aún no se deciden en crear una asociación. Cada uno conoce la labor del otro y entre ellos se recomiendan.
Una esquina con historia
Las calles Ricaurte y Córdova han sido por muchos años, fieles testigos de la difícil situación laboral que enfrentan los trabajadores que aquí se reúnen de lunes a sábado manteniendo la esperanza de obtener una oportunidad para ganarse la vida con trabajo.
Luis Mera, de 76 años, aún realiza trabajos de albañilería pero evita los que deben hacerse en altura, está conciente de que son pocas las personas que lo buscan por su edad y pese a ello se mantiene firme en su puesto.
"A nosotros nunca nos firman un contrato sólo nos buscan verbalmente pero el trabajo va decayendo y no todos los días son buenos", dice.
El contrato de trabajo debe contener: la clase de trabajo, la manera de ejecutarse, por unidades de tiempo o de obra, el lugar en que debe ejecutarse la obra, el plazo, la cuantía y la forma de pago, las sanciones y la forma de determinarlas, las garantías y las formas de terminar la relación de trabajo.
Los contratos se registrarán dentro de los treinta días siguientes, de la Inspección del Trabajo de la misma jurisdicción, y puede conferirse copias a quien lo solicite.
Antonio Saavedra
Inspector de trabajo
“Es ventaja para el empleador afiliar al seguro social a sus empleados. Si llegan a sufrir accidentes el seguro lo cubre”.
Luis Mera
Albañil
“Yo me caí una vez de un andamio cuando trabajaba, estuve en el hospital y no me pagaron los gastos médicos”.
Carlos Alarcón
Gasfitero
“Son varios los años que nos reunimos en esta esquina aunque no siempre hay trabajo, ahora es difícil la situación".