Las cometas son un sueño hecho realidad para los niños y adolescentes.
La sencillez con que se elaboran incrementa el interés para que por un momento se dejen de lado todas las preocupaciones y estos aparatos voladores empiecen a surcar los cielos.
En Manabí ya llegó el tiempo para volar cometas. Desde ya se empiezan a comercializar, aunque hay quienes deciden hacerlas. En el mercado local estas famosas “alas voladoras” están disponibles desde los 75 centavos en adelante, aunque también existen cometas diseñadas de pura lona que sobrepasan los seis dólares.
Una cometa es un ala rudimentaria, sujeta por una cuerda larga y que, al soltarse se mantiene en el aire. Tienen un origen remoto y fueron usadas por varios pueblos asiáticos y en el antiguo Egipto. Hoy volar cometas es un pasatiempo popular y un deporte de competición. La cometa, junto con los globos, es el aparato volador más simple que existe.
Modelos y
funcionamiento
Ramón Zambrano, comerciante, señala que las cometas tienen gran aceptación en el público manabita. Hay distintos modelos. No son tan costosas. Se las puede adquirir desde los 75 centavos, aunque también existen modelos más sofisticados y coloridos cuyo costo sobrepasa los siete dólares. Las cometas vuelan en virtud del mismo principio que se produce en el ala de un avión.
Como ocurre con cualquier objeto volador, las cometas tienen tres ejes de rotación: cabeceo, balanceo y guiñada. Para que la cometa tenga un vuelo estable es necesario el control de los tres ejes, impidiendo su giro respecto a los mismos. Mediante el hilo y las bridas se consigue el control del cabeceo y el balanceo. La distancia y la altura se controlan desde el suelo por medio de la cuerda.
En una cometa se pueden diferenciar las siguientes partes: armazón o estructura, revestimiento o vela, amarre (hilo y brida) y elementos estabilizadores o cola. Realizarlas no es difícil, pero muchos prefieren comprarlas ya hechas.