ECONOMÍA
Habitantes de otros cantones ponen la oferta comercial
Según el Plan de Desarrollo Estratégico Cantonal de Manta esta ciudad tiene una población flotante de 20.000 personas que diariamente llegan desde otros cantones y parroquias a cumplir actividades diversas.
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Fausto Anchundia y su sobrino Jinson Anchundia, en una carreta recorren el área comercial de Manta ofreciendo verduras |
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Domingo, 22 Julio 2007 19:48
Eldiario.com.ec El trajín empieza en la madrugada, con la llegada de los comerciantes de legumbres, frutas, pollos, alimentos preparados, que copan las calles comerciales de Tarqui, el mercado mayorista de Los Esteros y otros sectores donde las ventas son buenas.
A medida que empieza el día se van uniendo más personas. Los empleados públicos y privados, los vendedores informales de ropa, dulces y otros artículos. Algunos trabajan en puestos fijos, otros en caramancheles y unos terceros recorren las calles en busca de clientes o haciendo cobranzas.
Están, también, los estudiantes de la universidad Eloy Alfaro y, en menor número, los de escuelas y colegios de ciudades cercanas como Jaramijó, Montecristi y Jipijapa.
Y cuando ya son las 8 de la mañana la actividad es intensa en Tarqui, donde el reflejo de esta realidad se observa en el improvisado paradero junto al paso a desnivel, donde las unidades de transporte interprovincial e intercantonal dejan a los pasajeros que apresuradamente buscan su camino para empezar las faenas diarias. En Manta también laboran personas provenientes de otros cantones, como Rocafuerte y Bolìvar, que venden dulces en instituciones y en los portales.
Los ejemplos
Luis Salazar (36), de Jipijapa, lleva 18 años vendiendo pastelillos en los pasillos del edificio municipal de Manta. Diariamente viaja, en compañía de 6 hermanos que se dedican al mismo negocio, desde su pueblo hasta la ciudad, para ganarse unos “dolarcitos” y “darle una buena educación, alimentación y vestimenta a mis hijos”, dijo.
Salazar considera a Manta como un puerto de negocios y crecimiento económico “donde todo el que llega a trabajar obtiene ganancias porque hay mayor circulante”. Fausto Anchundia, morador del sitio La Sequita de Montecristi, también llega diariamente a ofrecer verduras. Indicó que antes vendía su producto en Montecristi “pero como no me fue bien decidí probar suerte en esta ciudad y hasta ahora me va bien”.
Jinson Anchundia, sobrino de Fausto, también probó suerte en Manta y desde que comenzó a ofrecer sus productos en los barrios de la ciudad ha obtenido ganancias. Otro que viaja todos los días desde Calceta, Bolívar, para vender dulce es Nelson Basurto (24), quien dijo que aquí vende más que en Portoviejo. Él, desde hace 5 años viaja 3 veces por semana a esta ciudad.
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