Los deslizamientos ocurridos en el sector de la escalinata 8 de Enero en la ciudadela El Progreso han demostrado una vez más el riesgo que existe en las colinas de Portoviejo, las cuales en su mayoría sirven como asentamiento de viviendas de personas de escasos recursos económicos.
Al estar la ciudad ubicada en un valle rodeado de 8 colinas (Lomas del Calvario, bosque protector de la Universidad Técnica de Manabí, San Pablo, Francisco Pacheco, Cimarrón, Fátima, Nuevo Portoviejo y Andrés de Vera), son muchos los sectores en peligro por la bajada de tierra en verano o lodo en invierno, por lo cual la alternativa para que los deslizamientos no causen daños en los sectores asentados en las faldas de las lomas, son los encauzamientos de bajadas de aguas, reforestación de todos los sectores donde fueron eliminadas especies de árboles nativos, construcción de muros de gaviones o la reubicación de las familias que viven en las zonas altas.
Roque Mendoza, coordinador provincial de la Defensa Civil (DC), señaló que si bien todos los sectores antes mencionados son críticos, en El Progreso la situación se complicó a raíz de la construcción de la escalinata, obra solicitada por los moradores, y que fue construida sin tomarse en cuenta la calidad de suelo.
“Allí no hubo análisis geotécnico que indicara la conformación del área, además gran cantidad de agua se ha filtrado, y la mezcla de ambas han provocado los deslizamientos”, señaló el técnico.
De acuerdo a un informe preliminar realizado por personal de la DC nacional, el suelo de las colinas que rodean Portoviejo está compuesto por arcilla expansiva lo que en ocasiones anteriores ha causado problemas como en San José de las Colinas o en la ciudadela Pompilio Galarza, durante el fenómeno de El Niño en 1998.
Dos problemas
El coordinador del Proyecto de Modelo de Gestión de Riesgo, Xavier Valencia, recordó que Portoviejo tiene riesgos permanentes por dos problemas, los deslizamientos y las inundaciones; siendo el primero el más grave porque en caso de presentarse un alud, no hay tiempo para que quienes viven en lo alto de las colinas se pongan a buen recaudo, al igual que las familias que habitan en el llano.
Las colinas fueron declaradas como zona protegida el 25 de febrero de 1975, y en base a esto en el 2004, el municipio expidió otra ley que regulaba el uso de suelo en las áreas protegidas, determinando que los sectores de riesgo son: San Pablo, Cimarrón, Fátima, Los Ángeles de Colón, Maconta Abajo, El Florón, San José de las Colinas, y los cerros de Hojas, Jaboncillo y Verde.
Sobre la posibilidad que las familias asentadas en las colinas sean reubicadas en otros terrenos, Valencia dijo que es lo ideal, pero que el Municipio no tiene terrenos donde ubicar a los afectados por los deslizamientos.
DOS COLINAS SIN PROBLEMAS
En los únicos lugares que no existen deslizamientos, son las colinas del bosque protector de la Universidad Técnica de Manabí, y la del colegio Cristo Rey.
DESESTABILIZACIÓN GENERAL
Los movimientos de tierra que ocurren en un sector, causan desestabilización en otros, y por ende podrían presentarse problemas similares en las otras colinas.
ZONAS DE RIESGO COMPLETO
Las parroquias Ríochico, Alajuela, San Plácido, Picoazá con el cerro de El Calvario. La DC recomendó reubicar a las 43 familias que habitan en esos sectores.
ESPECIES QUE PUEDEN EVITAR BAJADA DE LODO
Ceibo, algarrobo, palo santo, muyuyo, ébano, mate, frutillo, hobo, tamarindo, samán, cereza, guasmo, entre otros. La mayoría de estas especies han desaparecido de las colinas.