Caminar por el casco comercial de Portoviejo es difícil en estos días. Los ansiosos compradores buscan en los caramancheles, ventas improvisadas o en los locales formales, el regalo ideal para sus seres queridos, en medio de un griterío de todos, que se une con el claxon de los vehículos que convierten la búsqueda en toda una odisea.
Así es la proximidad de las fiestas cada año. Desde la calle 10 de Agosto hasta la Alajuela, y desde la Rocafuerte hasta la 18 de Octubre hay cuadras congestionadas.
En la Chile, 9 de Octubre, Ricaurte, Francisco de P. Moreira y Pedro Gual el caos es total. Más rápido se anda a pie que en carro, y hace bien para la salud, indicó Gabriela Romero, que comparaba precios para comprarle ropa a sus hijos.
Mientras que en el centro comercial El Paseo en las tardes ya no hay dónde parquear y en el interior también se vive una locura.
En la terminal terrestre comienza a aumentar la actividad y las cooperativas se preparan para aumentar frecuencias, especialmente para Guayaquil y Quito.
Los vendedores
En los exteriores del centro comercial se ubicaron más de 200 comerciantes que pagaron por el espacio entre 25 y 30 dólares.
Entre ellos estaba Ángela Coello, quien vendía blusas a 2 dólares, que fueron “caída y limpia”. En una caja de cartón tenía la mercadería y el día le fue bueno.
Para dar seguridad elementos de la Policía Nacional patrullan el sector, mientras que personal municipal realiza rondas por las calles.
Son los
de siempre
La administradora del CCM, Elizabeth Moreira, negó que los comerciantes ubicados en explanada del edificio sean de otras ciudades. Son los mismos que se ubican los fines de semana y durante las fiestas, afirmó.
Sobre los pagos, señaló que en Tesorería cancelan 26 dólares, de los cuales 25 son por el espacio que ocupan y 1 dólar por el título.
ESPIRITÚ NAVIDEÑO PERSISTE
El obispo auxiliar de Portoviejo, monseñor Francisco Vera, considera que pese a todo, en Manabí y en otras ciudades del país aún es celebrado el nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre.
Explicó que aunque los comerciantes han hecho de esta fecha un negocio, algunos promocionan la Natividad de Jesús, y obsequian libros de novenas para que las familias o grupos de amigos cumplan esta tradición en sus viviendas y barrios. El comercio ha dado vida a las fiestas, porque las luces y otros adornos que son ubicados en las viviendas y cerca de los pesebres dan mayor relevancia y presencia a la época, dijo, agregando que el comercio lo que ha hecho es hacer más vívidas las festividades, porque los regalos son significado de cariño a la persona que los recibe. Explicó que dentro de la Iglesia Católica y otras religiones, la esencia de la Navidad sigue intacta, y como tal la expresan a sus feligreses.