Indiferentes ante la salud humana, indiferentes ante la muerte de la res
Se acerca sin miedo, con el cuchillo en la mano derecha, decidido a matarla. El sacrificador apenas ha cruzado una mirada con la vaca, que presiente la muerte e intenta huir, pero no hay donde.
REALIDAD Tres personas descuartizan en el suelo a una res en el camal municipal de Portoviejo. No usan guantes ni protección y el piso está sucio con sangre y heces de los propios animales. El Administrador del Camal, Walter Santana señala que sólo rea
Eldiario.com.ec Bienvenido Cedeño está a dos pasos del animal cuando le clava el arma en el cuello una, dos veces. La res se mantiene en pie apenas unos segundos y cae sobre los charcos que han formado su propia sangre. Dos minutos después la vaca empieza a ser descuartizada.
En el camal municipal de Portoviejo esta acción se repite más de cuarenta veces al día. Ahí la faena se inicia cuando la tarde empieza a caer. Hay focos que irradian luces pálidas y el olor que se adueña del ambiente es una rara mezcla de sangre y heces, los mismos elementos que están en el piso y sobre el que acaba de caer la vaca.
A sólo veinte metros del área de sacrificio están los corrales donde el resto de los animales aguarda su turno. En otro corral, dividido por una pared, se encuentran los cerdos. El administrador del matadero, Walter Santana, afirma que el proceso es sencillo: Los animales salen, se los mata y se van con sus dueños, hacendados que provienen de cantones como Pichincha, Chone, Montecristi y Portoviejo. No hay convenios con ningún comerciante, cualquiera puede llegar hasta el camal, pagar cinco dólares y pedir el sacrificio. Se mata todos los días, excepto los domingos. Y ahora, que es tiempo de cuaresma no se sacrificará animales ni los jueves ni en la Semana Santa.
Con los cerdos
A diferencia de las reses, los cerdos luego de salir de los corrales son golpeados con un mazo en sus frentes. Aturdidos y balanceándose a sus costados les clavan una especie de puñal en sus gargantas o en sus cabezas. Sus gritos inquietan a los demás porcinos, que corren sin control y se chocan unos contra otros, porque el corral es tan pequeño que apenas alcanzan a moverse.
Santana explica que para determinar qué animal es apto y cuál no se realiza apenas una inspección visual. Sólo hay una razón por la que se desechan los animales y es cuando están muy flacos.
EN PORTOVIEJO HAY 70 CAMALES CLANDESTINOS
Un informe de la Comisaría de Salud indica que en Portoviejo existen más de setenta camales clandestinos.
Esta misma institución ha clausurado los camales de las parroquias Picoazá y Calderón. Paradójicamente de estos lugares no llevan animales a faenar al matadero municipal. Carlos Gines, presidente de la Junta Cívica de Picoazá, dice que la razón es simple: la gente mata de forma clandestina.
Ronald Briones, comisario de Salud, señaló que la situación actual de los camales es crítica. "No hay normas básicas de aseo y se está matando de a poco a los consumidores". El funcionario ha anunciado en reiteradas ocasiones que cerrará el matadero, pero no lo ha hecho.
La alcaldesa Patricia Briones admitió que el lugar ha cumplido su ciclo y que se buscan dos millones de dólares para edificar un nuevo camal. Sus palabras, sólo han sido promesas.
En marzo del 2007, un informe del Colegio de Veterinarios, determinó que de los 20 camales que hay en la provincia, sólo 3 cumplen con la Ley Nacional de Mataderos Municipales. Son Manta, Chone y Bahía de Caráquez. Los otros 17, entre los que se encuentra el de Portoviejo, fueron declarados en emergencia. Las reuniones convocadas para analizar el tema han sido improductivas.
Gritos y pugnas
Afuera del matadero se arma un alboroto. Son los dueños de las reses que aguardan con ansias el sacrificio. Tres camionetas con balde de cajón se estacionan en la calle Mariscal Sucre y 13 de Abril, en la ciudadela El Progreso, que es donde está situado el camal de Portoviejo. Desde este lugar son trasladadas a los mercados para ser vendidas al día siguiente. En el trayecto no hay refrigeración, la carne se guarda en bodegas. Y esta carne es la que se vende en los mercados de la ciudad.
Pero no sólo hay carros esperando a los animales. Marcos Mendoza ha llegado con su bicicleta para llevarse, muerto, al cerdo que dejó durmiendo la víspera en el lugar. Descuartizado y metido en una funda negra se lo lleva a su casa para comerse una parte con su familia y el resto venderlo en el mercado número 2 hoy domingo.
De pie, junto a los charcos de sangre de los animales, Bienvenido Cedeño también espera. 40 de sus 55 años lleva en este oficio que aprendió de su padre. Prefiere que lo llamen sacrificador y asegura que la costumbre de matar constantemente animales le ha dado la sangre fría necesaria para despojarse de temores. Él no es empleado del camal; su suerte, la vida de él y de su familia, depende de esta labor, porque por cada animal que mata cobra cinco dólares. Al día puede sacrificar hasta diez o doce reses. No se queja, admite que es un negocio rentable.
Este valor es independiente del que los propietarios de las reses cancelan en el matadero, que es de cinco dólares.
Formas de matar
A criterio de Gabriel Manzo, presidente del Colegio de Veterinarios, la forma en que se mata a los animales es incorrecta, porque se los maltrata antes de sacrificarlos y antes de que sea degollado con machetes y combos observa cómo han sido sacrificados los otros. Esto provoca que su nivel de adrenalina se incremente y al morir desprenda elementos nocivos que se quedan en su organismo y van a repercutir directamente en el consumidor final.
“Cuando el animal tiene miedo elimina ácidos nocivos para la carne”, dijo Manzo. Según él, lo correcto es que el animal descanse, sea sacrificado en rieles con la cabeza hacia abajo. Ahí se le debe sacar el cuero y las vísceras, se lo lava y pone al aire para que elimine toxinas. Luego tiene que pasar por el sistema de refrigeración y después de varias horas ya puede ser vendido.
La versión de Manzo es corroborada por los veterinarios René Calero y Wilson Cevallos. “Las enfermedades cardiovasculares, males parasitarios, bacterias y hongos tienen su origen en la carne”, dijo Calero.
Sin embargo, para la concejal Atenaida Cedeño la forma en que se sacrifican a los animales no repercute sobre los consumidores.
También se ha considerado que el lugar está en una zona poblada, y según el capítulo II artículo 8 literal a del Reglamento a la Ley de Mataderos, los camales deben estar alejados, por lo menos a un kilómetro de distancia, de las zonas pobladas.
El comisario de Salud Ronald Briones ha intentado cerrar el camal. La alcaldesa Patricia Briones ha anunciado que se buscan recursos para un nuevo matadero.
Y mientras ello ocurre Bienvenido Cedeño continúa sacrificando reses y pensando que la muerte es un juego del destino: "Porque hoy yo mato animales y mañana alguien me puede matar a mí”.
SIN RENTABILIDAD
El promedio de vacas que se sacrifica al mes es de 500, por las que se recauda 2.500 dólares. Mientras que por cada cerdo se cobra 2,50 dólares, equivalente a 1.250 dólares mensuales.
De los cerca de 4 mil dólares recaudados cada mes, el 90 por ciento va al pago de personal. Trabajan quince personas aparte del administrador: cuatro guardias, siete hombres que se encargan del aseo, un veterinario, un recaudador, un secretario y un policía. El salario del administrador es de 1.200 dólares.
El camal es limpiado dos veces a la semana. Se baldea el piso, de por sí renegrido con sangre y heces de los propios animales, y pasar esponjas en las paredes.
EL CAMAL MUNICIPAL DE MANTA OPERA BAJO COMODATO
La empresa de Comerciantes de Ganados de Manta, COGAMANTA, administra desde hace dos años el camal municipal, a través de un comodato concedido por el cabildo porteño.
Raúl Bravo, gerente de COGAMANTA, dijo que el comodato tiene una duración de 20 años. El compromiso es invertir todas las utilidades en la operación y desarrollo del camal, durante los tres primeros años de administración. A partir de cuarto año de gestión se compartirá con el Municipio las utilidades que genera este lugar.
Tras la inversión que realizó la USAID en la remodelación y equipamiento del camal, la empresa de Comerciantes de Ganados de Manta ha multiplicado esfuerzos para mejorar el servicio. Hoy es único en calidad de faenamiento y atención en la provincia, para lo que cuenta con personal especializado. Se ha reequipado, tiene generación propia de energía, reciclaje de aguas para las áreas verdes, nuevas oficinas administrativas y un área deshuesadora con todos los equipos requeridos, justamente para evitar que la actividad se haga en el piso de los mercados, anotó. Tenemos importantes proyectos para el 2008 entre ellos la instalación de una cámara de frío, ya contratada, agregó.
En el primer año de comodato el camal representó una utilidad de 190 mil dólares, mientras que el año pasado alcanzó los 200 mil dólares, según cifras oficiales.
Estos recursos han cubierto adquisiciones y obras planificadas, como también los gastos administrativos, entre los que se anotan 20 operarios responsable del faenamiento de reses, cerdos y chivos.
Gonzalo Molina, asesor jurídico del Municipio, aseguró el fiel cumplimiento de la empresa de Comerciantes de Ganados de Manta, compañía de la que dijo ha transformado el camal, lugar que hace menos de cuatro años dejaba mucho que decir por su grado de insalubridad, manifestó Gonzalo Molina.