Edwin Delgado Armijos
Época de mandatos
Se habrá dado cuenta que el aumento de vendedores informales está en aumento. Son personas que ante la falta de fuentes de trabajo formal, no les queda otra opción que salir a las calles a ganarse el sustento diario. No importa la actividad. ¿Cuál sería la fórmula para disminuir la informalidad laboral? Ojalá haya un mandato en este sentido.
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Martes, 8 Abril 2008 21:40
Eldiario.com.ec En el otro lado de la acera, en el ámbito empresarial, se maneja el pensamiento improvisado, el cual es un precepto que prevalece entre quienes están abiertos siempre a la innovación. Cuando las barreras se alzan ante las nuevas ideas, hay quienes dicen sí desde el principio, dando alternativas de solución. O hay quienes reconsideran cosas que habitualmente serían desechadas.
En este sentido, a modo de ejemplo se puede citar que el Viagra fue desarrollado para tratar la hipertensión y posteriormente la angina de pecho. Como no daba resultado para lo que fue creado, la casa fabricante estuvo a punto de sacarlo de la lista. Quienes investigaban con el producto pusieron énfasis en los efectos secundarios, pidieron autorización y el medicamento terminó sirviendo para los usos conocidos por todos nosotros. Por lo tanto, pensamiento improvisado es sinónimo de productividad. De generar cambios evolutivos.
Hay algo curioso que se da en política. Los empresarios, y quienes tienen negocios al desempeñar puestos electivos, no aplican las mismas fórmulas que los hicieron progresar de manera privada. En sus empresas y negocios no hay nadie de más, nadie sobra. Todo es eficiencia. Si hubiera sindéresis en su actuar, si la forma de manejar los recursos fuese la misma que en el sector privado, la situación sería otra.
Un dignatario electivo tiene que servir de ejemplo. Su accionar es pedagógico. No han aprendido a pensar en colectivo. No entienden que el principio rector de su gestión es la seguridad en todos los sentidos, que se traduce en bienestar para la población.
Hay quienes piensan que nuestros males se solucionan con proclamas. Que la autonomía y la descentralización son la panacea. A los cuatro vientos gritan que son pioneros en estos temas. Se rasgan la vestidura hablando de lo mismo. Se abanderan como los padres del autonomismo. Piensan que todo se soluciona por arte de magia. Con decretos.
Con este preámbulo, cabe acotar que podemos redactar mandatos cada cierto tiempo. Más, si no mejoramos internamente, si no nos fortalecemos, todo es en vano. De nada sirven los mandatos si todavía se conjuga en primera persona del singular. Si sigue persistiendo el criterio del yo.
Si cada quien cree tener la verdad. Como quienes piensan que solo si la solución sale de ellos tiene validez. Si no hay pensamiento improvisado. En esta época de mandatos, el único mandato que se puede pedir es el cambio de actitud mental de todos los actores políticos activos y pasivos. Ya que solo un cambio de mentalidad trae progresos.
"Dignatario electivo
es quien tiene que
servir de ejemplo"
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