Vicenta Alarcón Castro
Recuerdos de un amigo
El Doctor Aquiles Valencia Aguirre se nos ha ido buscando otras moradas donde tengan cabida sus sueños, donde pueda ejercer la justicia y gozar de ella en su plenitud. Le hacía falta su amada Dorila en ese complemento de ilusiones y se fue a buscarla, respetemos sus anhelos.
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Martes, 8 Abril 2008 21:41
Eldiario.com.ec Aquí, donde se muerde el silencio, donde la esperanza es una cuerda truncada, nos quedamos por poco tiempo y por poco espacio, anhelando el consejo del sabio maestro, el conductor de ideas, el amigo entrañable que nunca falla, el que te señala el camino correcto a seguir sin equivocaciones.
Yo, recién graduada en la Universidad de Cuenca, con mi título en mano, el camarada Aquiles estaba de presidente de la H. Corte Superior de Justicia, me acerqué a manifestarle mis deseos de trabajar en la Función Judicial, -presénteme su carpeta- me dijo, después de tres meses me llamó para posesionarme de secretaria relatora de la Segunda Sala de la H. Corte Superior de Justicia de Portoviejo, de eso hace treinta y cuatro años.
Cómo no, entonces, agradecer al maestro que confió en mí, cómo no sentirme orgullosa de haber tenido un jefe de altos valores humanos, de grandes conocimientos jurídicos y de una sencillez notable, propia de hombres universales.
Los que nos quedamos, discípulos de sus ideas políticas, los que trajinamos con él, formando el frente unido de mujeres de Manabí, en tiempos que no se creía en nuestra capacidad de liderazgo, añoramos su presencia sabia y querida.
Caballero universal, amigo verdadero, descansa en paz, tu ejemplo de vida es la semilla germinada que no se aleja jamás!
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