El viernes pasado, en el cementerio general, Miguel López adornó con cerámica la bóveda de su madre. El trabajo se lo hizo un amigo.
El sábado, cuado fue nuevamente al campo santo, encontró que la obra estaba destruida. Le habían sacado la cerámica, a pesar de que en este lugar hay guardias las 24 horas.
López acusa a los maestros de albañilería que trabajan dentro del cementerio. Aseguró que antes de poner la cerámica se le acercaron y le dijeron que allí los únicos que podrían realizar esa actividad eran ellos, pues están agrupados en la asociación de albañiles del cementerio.
Edwin Robles, supervisor de los cementerios municipales, indicó que no es la primera denuncia que tienen sobre este tema. Anunció que harán una investigación pues esto es un abuso.
No hay asociación
Informó que en el panteón ya no existe ninguna asociación y que las personas pueden llevar y contratar a cualquier albañil para que haga trabajos en las tumbas.
Señaló que debido a los constantes problemas que había se cambió de administrador.
Además, hay guardias las 24 horas, pues había denuncias de que dentro del cementerio libaban y se robaban los adornos de las tumbas, lo cual en la actualidad ya no ocurre.
Sin embargo, conoce que hay individuos que intimidan a los usuarios aduciendo que son los únicos que pueden trabajar allí. Robles expresó que el año pasado se determinó que en el camposanto general hay más de 8.000 difuntos. Muchas tumbas están abandonadas. Ya no hay espacio para la construcción de nuevos cuerpos de bóvedas, por lo que se están alquilando nichos por un año a un costo de 6 dólares para depositar allí los restos que son retirados de las tumbas.
Los permisos para la sepultura siguen costando 6 dólares.