DRAMA
La pequeña Natasha Belén tiene quien vele por ella
Inocente, sin entender los pesares que muy temprano la vida le ha hecho sufrir, una pequeña yace en la cuna 13 del cuarto de lactantes del área de Pediatría del hospital Verdi Cevallos Balda.
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Bronis Alcívar, enfermera jefe de Pediatría, junto a la niña. "Tratamos de darle el calor materno que necesita", dijo |
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Jueves, 17 Abril 2008 18:30
Eldiario.com.ec Cuatro meses después de nacida con síndrome de Down, paladar hendido, labio leporino e hidrocefalia, se debate entre la vida y la muerte, afectada, además, por neumonía. Urge una válvula cerebral para su hidrocefalia.
Así, acostada con los ojos semiabiertos y que pestañean de manera relampagueante por las contínuas convulsiones que sacuden su frágil cuerpo, Natasha Belén lucha por vivir cuando respira gracias a aquella fina manguera que penetra sus fosas nasales para recibir oxígeno.
Natasha Belén fue el nombre con la que bautizaron a esta niña en el Juzgado de la Niñez, pues su madre la abandonó el 15 de diciembre al parirla.
Sin embargo, pronto tendrá otro nombre: María del Cielo, escogido por una familia portovejense que pretende adoptarla, pero por lo pronto el Juzgado de la Niñez le otorgó la custodia temporal.
Una estudiante del sexto semestre de medicina, integrante de esta familia, quedó prendada de la bebé apenas la vio y de ahí no ha dejado de visitarla todos los días. Luego acudió la mamá y decidió de inmediato pedir la custodia temporal, para después adoptarla.
Ellas fueron contactadas por alguien llamado Jimmy Mora, quien averiguaba el precio de la válvula.
Es que la niña nunca estuvo sola. Médicos, enfermeras, inclusive parientes de otros niños, han estado pendientes de su cuidado.
Ayer al mediodía la pequeña tosió y botó flema, además se le reactivó una fiebre intermitente. Jahaira Rivera, quien visitaba a su sobrinito, corrió presurosa para limpiarle la boca y colocarle un pañito mojado con agua tibia en la frente.
Antes, habían estado acariciándola Marisol Zambrano y Valeria Torres, del área administrativa del hospital. Y la bebé responde con una mirada brillosa, como expresando un gracias a quien le ofrece cariño.
Las tres comentaban indignadas que una vez llegó la mamá de la niña, registrada en documentación del Juzgado como Aleida Domínguez, y se mostró indiferente, sin brindarle una caricia a su hija.
Quien sí llegó a visitarla con ganas de ayudar fue la asambleísta Anabella Azín, el lunes pasado; mientras, las trabajadoras sociales del Innfa y del hospital, Silvia Pérez y Lilia Macías, están pendientes de la dotación de leche y medicamentos, en especial anticonvulsionantes.
No ha sido el único caso. El 27 de octubre pasado, María Gabriela fue también abandonada por su madre luego de nacer. Fue acogida por la fundación Hogar de Belén, de la Curia; luego, el Juzgado de la Niñez recibió más de cuarenta solicitudes de adopción que están en estudio.
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