Manta ha crecido considerablemente en la última década y su población supera los 210.000 habitantes. Su infraestructura urbana muestra una ciudad en franco progreso, lo que no se refleja con su terminal terrestre, construida hace 40 años, que necesita ser reubicada.
Farak Cortez, quien hace el año rural en el subcentro de El Aromo y tiene que tomar bus en la terminal, se queja porque fuera de las dos ocasiones que le han robado, los conductores no cumplen los horarios de salida y el sitio es oscuro.
Proyecto en espera
Hace dos años la municipalidad elaboró el proyecto de construcción de la terminal terrestre en un terreno de 3,3 hectáreas en la ciudadela Urbirríos, junto a la vía Circunvalación. A fines del 2006 la Corporación Municipal resolvió, tras un concurso de ofertas, adjudicar a la compañía guayaquileña Etinar la concesión de la nueva terminal por un lapso de 20 años. El informe fue negado dos veces por la Contraloría del Estado.
Interés, pero no
concreciones
Actualmente hay una compañía española asociada con ecuatorianos interesada en construir la obra, pero todavía no hay acuerdos, indicó René Martínez, jefe del departamento de obras públicas del municipio, quien dijo que si la entidad contara con recursos podría iniciar el proyecto “porque Manta necesita un terminal y el que tiene debe salir de donde está”.
La terminal es administrada desde enero del 2001 por la Unión de Transportistas de Manabí.
El administrador Joffre Loor, con siete años en el cargo, afirmó que están interesados en ejecutar el proyecto, aunque no hay nada concreto.
En la estación de buses funcionan 17 cooperativas cantonales e interprovinciales, de las cuales 11 tienen oficinas allí. Con el arriendo y lo que se recauda por las 800 frecuencias diarias se financia los sueldos de los 5 empleados encargados de la limpieza, seguridad y el jefe.
NO HAY FINANCIAMIENTO MUNICIPAL
René Martínez indicó que construir la nueva terminal costaría 4,4 millones de dólares. Según el diseño, tendría oficinas para cooperativas, andenes, locales comerciales, patio de comidas, áreas verdes y parqueadero. Pero el municipio no tiene recursos para ello.
En la terminal no sólo hay oficinas de cooperativas. Allí funcionan negocios de comida cuyos propietarios se quejan porque el espacio es muy reducido y no brinda la adecuada comodidad y seguridad a los pasajeros.
Verónica Mieles, con catorce años trabajando en el mantenimiento de los baños de mujeres y un pequeño negocio de artículos de bazar, dijo que sólo ha habido promesas de cambio.
Pedro Loor, chofer de la cooperativa Reales Tamarindos, expresó que de los 16 años que él lleva trabajando no ha visto cambios en la terminal.
OPINIONES
Farak Cortez
USUARIO
“Viajo todos los días y creo que debe existir más seguridad y organización. En las noches el sitio es oscuro e inseguro siempre”.
Pedro Loor
CHOFER REALES TAMARINDOS
“Una ciudad como Manta debe tener una buena terminal. Tengo problemas con los policías porque no hay espacio para los carros".
Joffre Loor
ADMINISTRADOR
"La terminal ha ido cambiando pero todavía quedan cosas por hacer. Tenemos 5 empleados encargados de cuidar el local".