Por el alto grado de dureza que tiene el agua potable que la Junta de Recursos Hidráulicos proporciona, la mayoría de la población pajanense sólo la utiliza para los servicios higiénicos y para bañarse.
Para la preparación de alimentos y para beber se compra el líquido en bidones o se abastece en las numerosas piletas que hay en los barrios, y que aseguran, es de mejor calidad.
Este es el criterio que tiene José Yugcha, habitante de la ciudadela El Palmar, quien agregó que por este motivo casi no se siente la irregularidad del abastecimiento por parte de la JRH, pero sí reclamó que hay ocasiones que el agua llega con malos olores y turbiedad.
En otro sector de la ciudad, calle Sucre y calle Sin Nombre, Joe Anchundia manifestó que el líquido que les llega por las redes es muy poco y con espacio de varios días. En la ciudadela Juan José San Lucas una madre de familia señaló que por la llave hay veces que reciben agua a los ocho días, se la usa para lavar la ropa y bañarse, y la de las piletas o pozos anillados es para el consumo humano.
José Reyes fue enfático al decir que como casi no recibían agua por las redes, en su vivienda optaron por “cortar” la llave y mejor compraron una bomba eléctrica para impulsar el agua de una pileta.
Hay barrios en los que no hay piletas, donde la gente compra el agua a personas que la llevan a los domicilios a un dólar el tanque, servicio que es más solicitado cuando falla el abastecimiento de la JRH.
El agua que distribuye la Junta ingresa del río Paján a una poza de captación que se construyó en una parte del vaso de la presa Paján, obra que se azolvó hace una década.
El martes, personal al mando de Manuel Moreira construía un dique de contención en el río, con arena que se llenaba en sacos, con el fin de hacer que subiera el caudal para aumentar el volumen en la poza de captación, que había disminuido.