Será la primera vez que experimenten esa sensación de libertad que trae aparejado volar. Y será un largo viaje hasta España.
Quizás por eso Katherine Bravo Pinoargote (11) y José Andreé García Domo (él prefiere decir “Andrés”, aunque su cédula diga otra cosa) tienen risa en los ojos y en los labios.
La alegría se traslada al profesor de ambos, Edison Pinoargote, quien se siente orgulloso y satisfecho. ¿Por qué? Nada menos que, porque a partir de la invención de un novedoso juego, viajarán a España, donde del 3 al 11 de octubre tendrán actividades de carácter deportivo, cultural y educativo, con el auspicio del Fútbol Club Barcelona. Hasta está previsto que puedan ver desde una platea el encuentro entre el Real Madrid y el club azulgrana.
Invitación inspiradora
Edison y sus dos alumnos pertenecen a la escuela Santiago Ramón y Cajal de Ayacucho, cantón Santa Ana, y todo comenzó cuando el 23 de junio último recibieron una invitación a participar del concurso “Juégala” que organiza la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), con la colaboración del Ministerio de Educación del Ecuador, en coordinación con las Direcciones de Educación provinciales. Se invitaba a los estudiantes de hasta 14 años a participar en la creación de juegos con el objetivo último de fomentar grandes valores humanos como la generosidad, solidaridad, paciencia, perseverancia, justicia.
Se hizo primero una selección a nivel de la escuela, luego ganaron frente a otras de la provincia y por fin llegaron a la etapa final, en la que se impusieron a otras escuelas a nivel nacional.
Jugando con las estrellas
El juego tiene un reglamento y algún grado de dificultad. Se dibuja un círculo en el suelo, que se llena de bolichas –rescatan así un elemento lúdico tradicional- y se coloca un balón de fútbol en el centro. Los equipos de dos jugadores, un varón y una mujer (“porque se respeta la equidad de género”, dice el profesor) lanzan desde afuera del círculo otro balón y deben tratar de tocar bolichas y aún el balón ubicado en el centro. Así se van anotando goles. La combinación de fútbol y bolicha justifica el nombre dado al juego: Futbolicha. Y hay un árbitro, claro está.
Consiguen bolichas que “vendemos, y lo recaudado es para niños de la escuela con algún grado de discapacidad”, explica Edison. En los gastos ha apoyado el alcalde de Santa Ana, Fernando Cedeño, “para comprar los uniformes deportivos”, dice el educador.
Ahora les esperan las luces de Barcelona y Madrid. Hasta esperan sacarse fotos con estrellas del fútbol como Messi y Henry. Quizás tengan también oportunidad de explicarles a esos astros del rey de los deportes, cómo se disfruta de un juego hecho en Manabí, por manabitas.