Carlos Mendoza, de 51 años, cada martes, jueves y sábado hace un alto a sus labores de profesor fiscal, toma un libro, una almohada y se somete a un tratamiento para limpiar su sangre.
Durante las siguientes cuatro horas pasará conectado a una máquina que le saca la sangre, se la hace circular por mangueritas hasta que se la deja limpia, depurada, sin toxinas. Ese proceso se llama diálisis.
A Mendoza los riñones no le funcionan bien. La diálisis suple a estos órganos vitales.
Ya se adaptó aunque al principio se resistía. Debieron darle asistencia psicológica. Ahora sabe que la vida le da una oportunidad para seguir. Por eso mejor lee la novela “Amor en los tiempos del cólera” mientras la máquina hace su trabajo.
Aumentan casos
Y es que la insuficiencia renal cada vez gana más terreno en Manabí, según el médico nefrólogo Guido Álava Párraga, quien dijo que cada año se reportan 200 nuevos casos. De ese número muere más de la mitad porque el tratamiento es muy caro, cada sesión de diálisis cuesta 60 dólares y se deben hacer entre 2 y 3 por semana. A esto se suma el valor de los medicamentos necesarios para mantener en buen estado al paciente.
Causas
En Manabí se han identificado tres enfermedades que llevan al paciente a la diálisis: la primera es la diabetes, pues de 100 personas con insuficiencia 44 tenían diabetes. De cerca le siguen 40 por presión alta y las restantes 16 son varios problemas, desde infecciones a cálculos.
LA PREVENCIÓN
Quien sufre de insuficiencia renal crónica debe someterse a diálisis para toda su vida. Puede llevar una existencia normal aunque cada semana debe dedicarle 15 horas al tratamiento. Los riñones son los que se encargan de eliminar mediante la orina, las toxinas del cuerpo; si no lo hace se intoxica y puede sobrevenir la muerte.
Lo mejor es la prevención, dicen los médicos que recomiendan sobre todo a los diabéticos e hipertensos hacerse como mínimo dos chequeos al año con un nefrólogo que les controlará el funcionamiento de los riñones. Una de las principales causas por la que los manabitas no asisten al nefrólogo o a cualquier especialista es por el costo de una consulta (hasta 40 dólares). Ante eso Guido Álava dijo que ideó un seguro para las personas pobres con el cobro de entre 10 y 15 dólares por una consulta
decesos
u Muchas personas mueren por falta de atención.