Las quince cabañas y más de 100 mesones de esvicerado de sardinas que se ubican frente a las playas de Machalilla del cantón Puerto López permanecen desoladas desde el 1 de septiembre.
Ese día inició la veda de pinchagua (sardina) en la costa ecuatoriana.
Pedro Lucas, de 52 años, trabaja desde hace más de 30 años en esta actividad. Llega todos los días a las cabañas y contempla con desconsuelo su lugar de trabajo.
“Son 30 días, dos veces al año, que me dedico a descansar y ayudar a mi esposa en la atención en la tienda”, dijo el hombre.
Roberto Lucas, pescador que labora en un barco sardinero de Machalilla, descansó una semana y el viernes por la tarde preparaba un nuevo material para salir a capturar otras especies como pámpano, caballa ojona y carita.
Juan Baque, de 42 años, decidió trabajar en la albañilería durante la veda. Otros emigran a Machala o Guayas a trabajar en las bananeras durante este tiempo.
De las más de 700 personas que se dedican, durante la "oscura" que dura 25 días al mes, a trabajar en el eviscerado de sardinas, el 40 por ciento descansa y el resto se dedica a otras actividades como la albañilería y la agricultura.
“En esta época vivimos de los ahorros porque durante nuestra vida sólo nos hemos dedicado a eviscerar pinchagua”, dijo el pescador Douglas Villareal.
Las embarcaciones, más de 20 barcos, que capturan sardina también permanecen fondeadas en la rada.
Trabajo para todos
Para el eviscerado de sardina en Machalilla llegan más de 300 personas de Las Tunas, Platanales (comunidades de Salango), El Palmar, San Pablo, Monteverde, de la provincia de Santa Elena.
Durante una semana de trabajo una persona gana hasta 80 dólares en este trabajo, porque diariamente se desbuchan hasta 80 toneladas. Todo el producto es enviado a las empresas enlatadoras de sardina de Posorja y Manta para su industrialización y exportación.
Roberto Lucas
PESCADOR
u “Cuando hay veda nos dedicamos a pescar otras especies como pámpano, carita y otros para abastecer al mercado local y la provincia”.
Pedro Lucas
pescador
u“Cuando hay veda de la pinchagua, que son dos veces al año, descanso y me dedico a atender la tienda de mi esposa para no aburrirme”.
SIN PESCA
Los gallinazos tampoco tienen qué comer por la veda de pinchagua que rige desde el mes pasado en la Costa.