La disminución del analfabetismo debe ser parte de una política que incluya la forma de concebir a la educación en el país, y que dirija los esfuerzos hacia un cambio en los sistemas formativos
Hoy se celebra el Día Internacional de la Alfabetización, fecha consagrada por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y la Cultura (Unesco) para promover a la conciencia mundial sobare el fenómeno social conocido como analfabetismo y que es padecido por una apreciable cantidad de habitantes del planeta, especialmente de los países llamados del Tercer Mundo.
Manabí no está ajena a esta realidad. Alrededor del 13 por ciento de la población de esta provincia es considerada analfabeta pura, es decir, que no sabe leer ni escribir.
La pobreza, la falta de vocación de los maestros que abandonan las escuelas, el desinterés de los padres y la concepción del sistema educativo agravan este problema.
En una sociedad en que hace diferencia entre la educación urbana y la rural; en que se atiende de mejor manera a las primeras y se destinan pocos recursos para la segunda, no será fácil detener el avance del analfabetismo.
Los estudiantes de bachillerato y los educadores populares permanentes son los héroes anónimos de la lucha por enseñar a los adultos a conocer las letras, a través de las campañas que se llevan a cabo en estos días.
Pero ese esfuerzo no será suficiente mientras haya escuelas cerradas en la zona rural, mientras queden planteles con un solo maestro, o las aulas no tengan el material didáctico de apoyo para la actividad docente.
La lucha contra el analfabetismo debe impulsar hacia el cambio en el sistema de educación.