El canciller de Brasil, Celso Amorim (foto), recomendó hoy paciencia en las negociaciones entre Ecuador y Petrobras para que la petrolera brasileña transforme su contrato como operador en ese país en uno de prestación de servicios.
"Vamos a parar de hablar un poco (con la prensa) y a esperar. Estamos negociando. Lo importante es que hay que tener paciencia en las negociaciones", dijo el ministro brasileño de Relaciones Exteriores en declaraciones que concedió a periodistas en Río de Janeiro.
Amorim hizo sus declaraciones un día después de que el ministro de Minas y Petróleos de Ecuador, Galo Chiriboga, advirtiera que si Petrobras no cumple las exigencias de la nueva política petrolera del Gobierno ecuatoriano tendrá que negociar su salida del país.
El sábado el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, también había manifestado su impaciencia con la demora de Petrobras en firmar un nuevo acuerdo como los ya aceptados por otras multinacionales que actúan en el país.
"Hay un diálogo que aún está ocurriendo. Hay también un exceso de declaraciones. No es bueno negociar a través de los medios", dijo Amorim, quien aclaró que las negociaciones son realizadas directamente por Petrobras y no por el Estado brasileño.
"Hay procesos electorales y las personas dicen cosas", agregó Amorim al referirse a declaraciones de algunos funcionarios ecuatorianos al calor de la campaña por el plebiscito de hace una semana que terminó aprobando la nueva constitución de Ecuador.
En sus declaraciones de la víspera, Chiriboga dijo que Petrobras "ha alargado de forma incomprensible la negociación" y pidió que la empresas suscriba en el menor tiempo posible un nuevo acuerdo para seguir operando en Ecuador.
Correa, en su programa de radio del sábado pasado, aconsejó a las empresas petroleras internacionales que operan en el país a "no jugar con fuego".
El presidente ecuatoriano ordenó el 23 de septiembre pasado la expulsión de la contratista brasileña Odebrecht, requisó sus bienes e instalaciones y prohibió la salida del país de algunos de sus directivos, tras no llegar a un acuerdo sobre la reparación de la planta hidroeléctrica San Francisco, construida por la empresa brasileña y que está paralizada desde junio.
Desde entonces algunos sectores políticos brasileños vienen insistiendo para que el Gobierno ejerza un papel menos pasivo en sus relaciones con Ecuador.