La ciudad de Portoviejo tiene dos escenarios completamente distintos. Uno son sus calles estresantes, calurosas y enredadas; el otro es el jardín botánico primaveral, fresco y verde.
Cada vez el jardín botánico es más visitado, actualmente los niños de escuelas son los asiduos visitantes.
Se camina por senderos cubiertos por grandes árboles, casi nunca hace calor y una laguna artificial completa la estampa.
Educación
Allí a los ansiosos visitantes les confirman que las plantas son seres vivos, que necesitan cuidado y que son la única defensa contra el calentamiento global.
Jhonny Muentes, director del jardín botánico, dijo que a las personas que visitan el jardín les inculcan normas de respeto a la naturaleza, así como también les enseñan la identificación de cada especie.
Plantas
Agregó que hay árboles frutales, bonsais, plantas ornamentales y un vivero especial con plantas medicinales donde se incluyen la hierbaluisa, dulcamara y la que ahora todos buscan la estevia, considerada el más reciente método para contrarrestar la diabetes.
Además de la exhibición de las plantas también las venden, hay decenas de especies cuyo costo va desde los 50 centavos hasta los 5 dólares una palmera.
Animales
Para hacer más atractiva la visita al jardín botánico se da la posibilidad de visitar el centro de rescate animal, un sitio separado por un canal y unido por un pequeño puente, en donde hay monos, guacamayos, cuchuchos, tortugas, venados y más.
Allí también les explican la importancia de cuidar a los animales y sobre todo la necesidad de que sean libres. Al lugar llevan animales rescatados de cadenas opresoras, jaulas estrechas o de comidas que no son para ellos. Luego de una adaptación los animales son liberados, muchos nunca se van del todo y regresan porque allí se sienten cómodos.